La rápida transformación religiosa de Brasil está reverberando en la cerrada campaña por la presidencia del país, donde el aborto y el matrimonio gay han surgido como temas álgidos y los televangelistas pentecostales podrían convertirse en un factor clave.
La población pentecostal, socialmente conservadora, incluye ahora a más de una quinta parte del electorado, a pesar de que hace tres décadas prácticamente no existían en el país.
Ese cambio ha llevado a la presidenta, de postura secular, a citar salmos, mientras que su oponente, decididamente religiosa, ha hecho hincapié repetidas veces en su creencia en un estado secular para no alejar a los electores liberales antes de la primera vuelta de la elección presidencial este domingo.
Durante un reciente servicio en su iglesia, Asambleas de Dios, con capacidad para 6.000 personas, en un vecindario duro de Río de Janeiro, el pastor pentecostal más influyente de Brasil dedicó la mitad del servicio a hablar de las elecciones. El pastor alentó a los fieles a apoyar a la opositora Marina Silva, quien es miembro de las Asambleas de Dios, de lejos la mayor denominación pentecostal del país.
Si Silva llega a la segunda vuelta de las elecciones y derrota a la titular, Dilma Rousseff, en una esperada segunda vuelta el 26 de octubre, se convertiría en la primera líder pentecostal del país con más católicos del mundo.“Un pastor no es el dueño de la boleta electoral de nadie. Yo no tengo un grupo de ángeles que puedan mirar por encima del hombro en las casillas de votación”, dijo Silas Malafaia, su rostro proyectado en dos enormes pantallas de televisión en ambos extremos de un amplio escenario, que recorría de un lado al otro durante el servicio. “Pero ustedes tienen que votar con la conciencia. No regalen su voto. ¡Voten contra los corruptos y los que quieren destruir la familia!”
Malafaia tiene 800.000 seguidores en Twitter, ha vendido millones de libros y sus sermones se transmiten en todo el mundo.
Él es parte de un movimiento cada vez mayor con fuertes raíces entre los brasileños más pobres, un grupo de que por lo demás favorece con fuerza al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, que ha sacado a millones de personas de la pobreza con amplios programas de bienestar social y la creación de millones de empleos.
En una encuesta dada a conocer el viernes, el grupo encuestador Datafolha concluyó que 54% de los electores pentecostales apoyarían a Silva en una esperada segunda vuelta, mientras que Rousseff contaba con el apoyo de 38%. Entre la población general, las dos candidatas estaban virtualmente empatadas. Datafolha encuestó a 11.474 personas en todo Brasil el 25 y 26 de setiembre y la encuesta tiene un margen de error de 2 puntos porcentuales.
Pero en otro muestreo de Datafolha dado a conocer el martes por la noche, Rousseff se había adelantado a Silva en una potencial segunda vuelta, con una ventaja de 49 a 41. Todavía no estaba disponible un desglose por religión en esta encuesta más reciente.
Rousseff rara vez habló de religión antes de la campaña, pero últimamente ha visitado varias iglesias pentecostales y ha invocado el nombre de Dios.
En agosto se dirigió a cientos de pentecostales en una iglesia de las Asambleas de Dios en San Pablo.
“Quiero comenzar por decir que el estado brasileño es secular”, dijo Rousseff a la silenciosa multitud.
“Pero, citando el Salmo de David, me gustaría decir: ‘Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor’’’, y los fieles rompieron en un fuerte aplauso.
En contraste, la profundamente religiosa Silva no ha hecho visitas de campaña a iglesias y se ha mantenido a distancia de los líderes pentecostales en público, con la esperanza de combatir sospechas entre los electores laicos de que los pastores conservadores pudieran influir sobre la postura de un gobierno de Silva en temas sociales.
Fuente: AP.



