Mundo Miércoles, 7 de marzo de 2018

El mundo no está preparado para una erupción catastrófica

Los científicos alertan: la próxima gran erupción podría ocurrir en cientos de años, pero también durante nuestras vidas. La última de ellas alteró el clima terráqueo durante cinco siglos.

Un equipo de vulcanólogos estudió las posibles consecuencias de una potente erupción de grado 7 -según el Índice de Explosividad Volcánica (IEV), que mide la magnitud de las erupciones con una escala de 8 grados-, y llegó a la conclusión de que el mundo no está preparado para afrontar un eventual cataclismo de esa magnitud.El autor principal del estudio -publicado en la revista Geosphere-, Chris Newhall, sostiene que la próxima erupción de grado 7 "podría tener lugar durante nuestras vidas o cientos de años más tarde", e insiste en la necesidad de abordar el asunto tanto a nivel científico como gubernamental para estar preparados ante la catástrofe, recoge sus palabras la revista Nature.En el marco del estudio, los investigadores analizaron la erupción volcánica de grado 5 ocurrida en el monte Santa Helena -estado de Washington, EE.UU.- en 1980 y la erupción de grado 6 en el monte Pinatubo -Filipinas- en 1991, que acabaron con la vida de decenas de personas y desestabilizaron regiones enteras.Los científicos alertan que una erupción de grado 7 podría tener consecuencias mucho más dramáticas. En 1257, una erupción de este tipo sacudió lo que ahora es Indonesia, y posiblemente fue la causa de la denominada Pequeña Edad del Hielo, que se prolongó hasta mediados del siglo XIX.¿Qué vamos a hacer?Los volcanes capaces de producir una erupción de grado 7 incluyen el Taupo, en Nueva Zelanda, y el monte Damavand, en Irán, situado a tan solo 50 kilómetros de la capital de ese último país.Para afrontar una eventual erupción catastrófica, los investigadores proponen comenzar con el análisis de los posibles impactos en los principales sistemas de comunicación. Por ejemplo, se puede estudiar cómo la humedad atmosférica y la ceniza volcánica pudieran interferir en las señales de GPS.También es posible avanzar en materia de previsión, para determinar con mayor precisión cuándo podría ocurrir una erupción de tal índole. En ese sentido, los científicos podrían estudiar más detalladamente cómo se acumulan y entran en erupción grandes cantidades de magma.