La sociedad paraguaya se muestra cada vez más dividida entre los partidarios y detractores de un aborto para una niña de 10 años que tiene 5 meses de embarazo, en un caso en el que intervino Amnistía Internacional solicitando sin éxito la interrupción de la gestación.Monseñor Claudio Giménez, obispo del santuario mariano Caacupé y presidente de la Conferencia Episcopal, dijo en su Homilía de la misa dominical: “El país está dividido en dos: algunos quieren legalizar el aborto, el asesinato de un inocente que está aún en pleno período de gestación y, por el otro, los que se oponen a esa idea”.
“Legalizar la muerte de un niño, ¿es amarnos los unos a los otros?”, se preguntó, de acuerdo con la difusión en los medios locales de una parte de su discurso.Monseñor Giménez hizo alusión al pedido de la oficina local de Amnistía Internacional a las autoridades para que ordenaran el aborto a fin de cuidar la salud de la víctima.
Sin embargo, el ministro de Salud Pública, Antonio Barrios, confirmó que la gestación no será interrumpida debido a su avanzado desarrollo “y porque –aseguró– la niña goza de buena salud”. Se encuentra internada en el hospital de la Cruz Roja, de Asunción.Las leyes prohíben el aborto salvo cuando la vida de la madre, sin importar su edad, corre peligro de muerte.Fuente: AP



