"Si me hubieran dicho que pasearía casi desnuda por la calle, nunca lo habría creído", sonrió a la AFP Susan, una estadounidense de 50 años. Sin embargo allí está, en la calle principal del pueblo de Hanga Roa, en la Isla de Pascua, vestida con una tanga y con el pecho pintado por un nativo.La Farándula es la apoteosis de Tapati, el gran festival cultural de la Isla de Pascua. No es una fiesta turística, pero los visitantes son bienvenidos. En el aeropuerto de Hanga Roa, durante el mes de febrero, desembarcan unos 2.800 cada semana, que se suman a los 9.000 habitantes. Y en esta fiesta están todos allí.
Los Rapa Nui (el nombre polinesio de la Isla de Pascua, como el de sus habitantes y su lengua) esculpen durante meses inmensas estatuas de madera, que representan las divinidades ancestrales: los Moai, gigantes místicos de piedra con forma de hombre-pájaro. Antes del desfile los hombres acomodan las estatuas en carros. Las personas gritan en Rapa Nui o español, pero también se escuchan gritos en inglés, portugués y tahitiano, la lengua de sus vecinos del Pacífico.
Una larga fila se extiende bajo el sol tropical, y lo hace de forma zigzagueante para ocupar los rincones donde da la sombra. En la parte delantera siempre ocurre el mismo ritual: cada persona viste su ropa interior o una tanga, y se sumerge en una vieja bañera llena de arcilla, cara incluida.Luego, es Ale, un Rapa Nui, que con la mano esparce esta pintura natural de color rojizo en el cuerpo de los nativos o de los turistas que se animan. Un poco más lejos se formaron otras filas frente a las bañeras de pinturas ocre y blanca.Una vez secos, hombres, mujeres y niños confían sus cuerpos a los verdaderos artistas: los Rapa Nui pintan signos en su piel, inspirados en la leyenda del hombre-pájaro, o en la escritura rongo-rongo, cuyo significado se ha perdido.Sirena con cola de atún Son pasadas las 17 horas. Un aito (guerrero en Rapa Nui) sopla en una concha enorme. Un sonido pesado y grave se eleva por encima de Hanga Roa: la señal de la salida. Un hombre vestido con pieles de animales abre el desfile en moto. Sobre su manubrio hay un cráneo de toro.Y detrás de él, un carro adornado con gigantescos pulpos de madera y tapizado con algas verdes. En el trono del medio hay una joven disfrazada de sirena, totalmente vestida con materiales naturales, incluso su cola fue pedida prestada a un atún pescado esa misma mañana.Casi en cámara lenta, la Farándula atravesará todo el pueblo, de apenas dos kilómetros, en cuatro horas, frente a miles de espectadores. Finalmente, los carros llegan por la noche atravesando hileras de antorchas encendidas, muy cerca del pequeño puerto de Hanga Roa.Allí se encuentran reproducciones de grandes canoas con velas, típicas de la Polinesia.Surf sin tabla Durante las festividades de Tapati, que duran dos semanas, todos los días hay un evento. Uno de ellos es el haka honu: el surf sin tabla. A cien metros de la orilla, estos atletas esperan una buena ola de al menos dos metros. Los mejores la surfean hasta la playa impulsándose con un movimiento de mariposa.El día anterior, los Rapa Nui galoparon sobre una pista árida: los habitantes están tan cómodos a caballo como en el agua. Montando a pelo, elevan nubes de tierra seca bajo un sol abrasador.El ganador fue Santiago, un niño de doce años que se impuso en la carrera más prestigiosa.La isla también converge en el Hanga Vare Vare, un gran espectáculo que enfrenta a 60 cantantes de cada lado. Cada grupo debe entonar dos canciones antes de dar lugar al otro grupo, y el que se equivoque pierde. Pero nadie parece equivocarse y el directorio es tan amplio que los participantes cantarán más de tres horas.Fuente: NA



