“Me puse el casco y salí en moto por Brasilia”, reveló la presidenta de Brasil. Lo que nadie aún ha podido saber es si Dilma fue de acompañante o condujo ella misma.

Dilma confesó que violó su seguridad y salió a recorrer la ciudad en moto

Por UNO

A la presidenta brasileña Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), le entraron de repente ganas de salir por las calles de Brasilia, para sentirse libre unos momentos. Y lo hizo en moto. A escondidas. “Me coloqué el casco y salí corriendo en moto”, reveló la mandataria al ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, que pensó que se trataba de una broma. Era cierto y lo cuenta el diario Folha de São Paulo.

Lo que nadie aún ha podido saber es si Dilma fue de acompañante o condujo ella misma. Esta última posibilidad es poco probable porque el departamento de Presidencia ha confirmado que ella no tiene permiso para conducir ese tipo de vehículos.

“Ni él lo supo”, contó Dilma al ministro refiriéndose a Marcos Antônio Amaro, jefe de seguridad de Presidencia que estaba presente en la conversación. Eso es lo que ella se creía, pues Amaro contó a su vez: “Sí lo supe y mandé que la acompañasen”. Le explicó a Dilma que, al saber que se había fugado, mandó a un equipo seguirla a distancia para no robarle la aventura.

La presidenta describió lo que sintió durante su paseo por la ciudad: “El placer de saborear los aires de Brasilia”. Era más bien un eufemismo, estos días la capital pasa por momentos extremos de sequía y la humedad alcanza niveles saharianos. Pero ella fantaseó con sentir el aire fresco al salir del palacio presidencial.

Como recuerda Valdo Cruz en Folha, los gobernantes, aprisionados por el poder que les rodea, “acaban olvidándose hasta de cómo se abre una puerta con las propias manos”. El ministro Lobão, orgulloso de la confidencia de su jefa, se atrevió a regañarla como un padre a una hija rebelde: "No puede preocuparse sólo de usted, sino de 200 millones de brasileños”. Dilma le agradeció la preocupación y respondió: “Ministro, la vida está llena de riesgos. Todo lo que hacemos en la vida comporta riesgos”. El Papa Francisco, a su paso por Brasil, contagió con sus travesuras y escapadas a la mismísima presidenta.