En su primera misa del año

Tras darle un chirlo a una creyente, el Papa condenó la violencia contra las mujeres

Por UNO

Luego de reprender con un chirlo, muy molesto, a una mujer que lo agarró  bruscamente de la mano mientras saludaba a los demás asistentes en su visita a la plaza de San Pedro, el Papa Francisco condenó en su primera misa del año la violencia contra las mujeres y la consideró "una profanación de Dios".

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En esa homilía en la Basílica de San Pedro, Francisco también reclamó que las mujeres sean incorporadas "completamente" en los procesos de toma de decisiones.

"Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer", planteó el pontífice durante la celebración de este miércoles en el Vaticano.

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"El renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre", lamentó luego Jorge Bergoglio.

"Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer", condenó en su homilía, en el día en que se celebra la 53 Jornada Mundial de la Paz.

"La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad. Cuántas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía, explotado como un terreno para utilizar", continuó el pontífice.

Según el Papa argentino, el cuerpo femenino "debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado. Es la carne más noble del mundo, pues concibió y dio a luz al Amor que nos ha salvado. Hoy, la maternidad también es humillada, porque el único crecimiento que interesa es el económico".

"Hay madres que se arriesgan a emprender viajes penosos para tratar de forma desesperada dar un futuro mejor al fruto de sus entrañas, y que son consideradas como números que sobre exceden el cupo por personas que tienen el estómago lleno, pero de cosas, y el corazón vacío de amor", criticó al referirse al drama de las migraciones.

"Y si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de batalla, que nos importe la dignidad de toda mujer", enfatizó Francisco.

"De una mujer nació el Príncipe de la paz. La mujer es donante y mediadora de paz y debe ser completamente involucrada en los procesos de toma de decisiones", reclamó el Papa, que durante su pontificado ha promovido a mujeres a cargos de relevancia de la Curia como la directora de los Museos del Vaticano, Barbara Jatta, o la directora teológico-pastoral del Dicasterio para la Comunicación, Natasha Govekar.

"Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra más unido y más en paz. Por lo tanto, una conquista para la mujer es una conquista para toda la humanidad", planteó el Papa.

Además de su reivindicación de la figura de la mujer, el Papa también se refirió a los peligros que enfrenta la Iglesia, en un marco de resistencias de sectores conservadores a algunas líneas de su pontificado.

"El enemigo de la naturaleza humana, el diablo, trata de dividirla, poniendo en primer plano las diferencias, las ideologías, los pensamientos partidistas y los bandos", advirtió. "Pero no podemos entender a la Iglesia si la miramos a partir de sus estructuras, programas y tendencias: percibiremos algo de ella, pero no su corazón", finalizó