A días de la consulta, ante el inesperado aumento del “sí” independentista se desató una guerra de nervios que afecta a la política y a la economía británicas.

Crece el nerviosismo en el Reino Unido por el referéndum escocés

Por UNO

A pocos días del referéndum de Escocia, la libra esterlina caía ayer mientras el nerviosismo se apodera de los políticos de Westminster, que por primera vez parecen conscientes de que los escoceses pueden votar a favor de la independencia.

La divisa británica, muy firme los últimos meses, se depreció ayer 1% hasta su nivel más bajo desde noviembre de 2013 después de que este fin de semana una encuesta diese por primera vez ganador al “sí” a la independencia escocesa en la consulta del día 18, tras meses de recortar poco a poco distancia con el “no”.

El Sunday Times estimó que el 51% de los escoceses votaría por la escisión, frente al 49% que se opondría, y su dueño, el magnate Rupert Murdoch, señaló que los separatistas manejan porcentajes de entre el 54 y el 46% favorables al “sí”.

Aunque otro sondeo divulgado este fin de semana daba ganador al “no” por entre el 52 y el 48%, el nerviosismo se ha adueñado del gobierno británico ante la evidencia de que la distancia entre ambos bandos es corta y que el resultado del referéndum, con enormes consecuencias políticas y económicas, es una incógnita.

El responsable de la campaña por el “no” a la independencia de Escocia, Alistair Darling, dijo ayer que preveían una disminución de la brecha entre los dos bandos en la recta final, pero opinó que la mayoría de la población escocesa elegiría por mantener la unión de Escocia con el Reino Unido, vigente desde hace 307 años.

Soborno de última hora“Estoy muy confiado de que ganaremos ese día”, afirmó el que fuera ministro de Economía con el primer ministro laborista, Gordon Brown, que negó que los partidarios del “no” estén reaccionando con “pánico” y con “un soborno de última hora”, como aseveró el ministro principal escocés, el independentista Alex Salmond.

La divulgación del sorprendente sondeo que daba la victoria al “sí” fue seguida el domingo por la promesa de Londres de una mayor autonomía para Escocia, que se traduciría en más poderes para gestionar impuestos y servicios públicos, mientras la élite política de Westminster parecía ayer despertar del letargo.

“Es un camino de sonámbulos hacia la tragedia”, resumió Boris Johnson, alcalde de Londres y eterno aspirante a disputar el liderazgo tory (conservador) al primer ministro, David Cameron, cuyo puesto podría verse comprometido si triunfa el “sí” el día 18 aunque insiste en que no dimitirá.

El primer ministro y otros líderes británicos como el laborista Ed Miliband, que defienden la permanencia de Escocia en el Reino Unido, viajarán a esa región pero, según Downing Street, no hay ningún “plan de contingencia” ante una eventual victoria del “sí”.

Cameron pasó el fin de semana en el castillo escocés de Balmoral como invitado de la reina Isabel II, de 88 años y con una postura pública neutral pero que, según han filtrado los medios británicos, está horrorizada con la perspectiva de que Escocia se independice del Reino Unido.

La incertidumbre por el resultado del referéndum hizo ayer que la libra bajase a su nivel más bajo en diez meses frente al dólar y el euro, al tiempo que tuvo un impacto negativo en los activos escoceses en la Bolsa de Londres.

Fuente: Efe.