Giorgio Gori, alcalde de Bérgamo, ciudad ubicada a unos 60 km de Milán, al norte de Italia, asegura que están "al límite". En una entrevista con la BBC relató que hasta tuvo que cerrar el cementerio y abrir la iglesia para alojar cadáveres.
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La ciudad de 122.000 habitantes tenía 3.400 contagiados al 15 de marzo. Es la más afectada de Italia.
En el hospital Giovanni XXIII, el más grande de la ciudad, ponen en ventilación mecánica hasta siete enfermos por día y descansan en promedio un día cada dos semanas, asegura la BBC.
Gori afirma que entre finales de diciembre y principios de enero hubo un brote de coronavirus en un hospital de la zona que no fue advertido como tal y que eso hizo que la epimedia se extendiera rápida y masivamente.
"En este momento somos el epicentro europeo de la epidemia de covid-19. Solo en la última semana en nuestra provincia hubo más de 300 fallecidos a causa del coronavirus", lamenta.
"La cantidad de muertes nos dice cuál es el tamaño del fenómeno", agrega y cuenta que entre otras medidas, tuvo que "cerrar el cementerio de la ciudad para proteger a las personas mayores que iban a visitar a sus seres queridos que murieron en estas últimas semanas".
"Tuve que abrir la morgue del cementerio y la iglesia para alojar la gran cantidad de cadáveres que se fueron acumulando. Incluso tuvimos que pedir ayuda a otras ciudades para que nos dejaran usar sus hornos crematorios, porque los nuestros no son suficientes", cuenta.



