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Con fiebre y tos: el opositor ruso Navalny exige atención médica

Alexei Navalny, el líder opositor ruso, quien se encuentra en una prisión en Moscú, denunció que tiene tos y fiebre, y pide al médico de su confianza

El líder opositor ruso Alexei Navalny en huelga de hambre en prisión desde el pasado 31 de marzo, aseguró que tiene tos y fiebre y exigió que pueda ser visitado por un médico de confianza.

La cuenta de Instagram del propio Navalny informó sobre estos síntomas y denunció que tres de los compañeros de celda fueron hospitalizados por tuberculosis.

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Navalny, de 44 años, denunció que los médicos de la cárcel IK-2, una colonia penal en Pokrov, 100 kilómetros al este de Moscú, conocida como una de las más duras de Rusia, están ignorando un fuerte dolor que padece en la espalda y que se extendió a sus piernas.

El opositor cumple una condena de dos años y medio por violar la libertad condicional impuesta en su contra a cambio de la suspensión de una condena a cuatro años de cárcel por cometer fraude en 2014.

Navalny también acusó a los guardias de despertarlo cada hora para interrumpir su sueño.

Antes de que comenzar la huelga de hambre, Navalny había perdido ya ocho kilos, hasta los 85, y su entorno alertó que podría sufrir "graves consecuencias, entre ellas el coma o incluso la muerte", en palabras de su aliado Sergei Riabkov, director adjunto de la Alianza de Doctores, un sindicato respaldado por el disidente, informó la agencia de noticias Europa Press.

Por su parte, el Servicio Federal Penitenciario (FSIN) negó la semana pasada que Navalny no esté recibiendo la atención adecuada y aseguró que cuenta con "la asistencia médica necesaria de acuerdo con sus problemas médicos actuales".

A su vez, rechazó las acusaciones de "torturas" a las que hace referencia Navalny con asiduidad y que le estén "privando del sueño".

Asimismo, recordó que el opositor está preso por incumplir la libertad condicional por viajar a Alemania.

Navalny fue detenido el 17 de enero a su regreso de Alemania, donde permaneció cinco meses internado para recuperarse de un envenenamiento sufrido en Siberia, que el opositor atribuye sin pruebas al presidente ruso, Vladimir Putin y que el Kremlin negó desde un principio.

El opositor cayó en coma súbitamente en agosto pasado en Siberia y fue trasladado a Alemania para ser hospitalizado.

Varios laboratorios europeos estimaron que fue envenenado con un agente neurotóxico llamado Novichok, desarrollado en la era soviética con fines militares.

La Justicia rusa confirmó a mediados de febrero el veredicto contra Navalny, una sentencia que varios países y ONGs consideran como políticamente motivada y que aumentó las tensiones entre Occidente y Rusia.

Tras el supuesto envenenamiento, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá adoptaron sanciones contra funcionarios rusos.