¡Se llevó más de U$D 40 millones!

Un CEO de MCDonald's fue despedido por tener un romance con una empleada

Por UNO

Stephen Easterbrook, CEO de McDonald's entabló una relación con una empleada. De esta forma no respetó expresamente el código de la empresa, y ahora recibirá U$D 41,8 millones por su despido. Esta cifra ha llamado al debate en Estados Unidos por la disparidad salarial existente en el sistema laboral.

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El paquete incluye seis meses de salario, unos 675.000 dólares, y una retribución final que superará los 40 millones de dólares, incluyendo las stock options que podrá ejecutar con libertad tras haber perdido su puesto.

"¡Wow!, se está llevando un montón de dinero", comentó escandalizado Stewart Schwab, profesor de Derecho de la Universidad de Cornell, en una entrevista con una emisora de radio pública. "Y es parte de la historia de cómo el 1% recibe muchísimo más dinero que el resto de los trabajadores en esta economía".

El caso del ex CEO de McDonald's, más allá del debate moral sobre el motivo de su despido, es otro ejemplo más del abismo que existe entre clases sociales en la primera potencia mundial. Durante los cuatro años que lideró el emporio de comida rápida, Easterbrook tuvo el problema en su propia casa, acusado de pagar una miseria a sus empleados.

No cumplió con el código interno

Easterbrook trató de atajar el problema con una carta a los empleados en la que aseguraba que estaba luchando para crear un ambiente libre de injusticias en su corporación. Paradójicamente, terminó violando las reglas internas y tuvo que hacerse a un lado. Lo suyo, hay que aclarar, no tuvo nada que ver con acoso sexual. Su relación con una empleada de McDonald's fue de mutuo acuerdo.

Easterbrook, un ejecutivo británico de 52 años, divorciado y con tres hijos que comen Big Mac's dos o tres veces al mes, reconoció en un comunicado que se había equivocado, rompiendo la parte del código interno de McDonald's que asegura que "no es apropiado mostrar favoritismo o tomar decisiones de negocios basadas en emociones o amistades en lugar de lo que es mejor para los intereses de la compañía".

Es un adiós servido en bandeja de plata y un paquete inusual para un CEO tras un despido. Detrás podría esconderse el miedo a un posible litigio legal que saliera mucho más caro en el futuro. Una jugada redonda para el beneficiario, en cualquier caso.

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