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El centro de la ciudad que hace unos meses albergó los Juegos Olímpicos se convirtió en una batalla campal por los reclamos de policías, jubilados y empleados de la sanidad.

Caos y corridas en una protesta por recortes en Río de Janeiro

La policía antidisturbios de Río de Janeiro tiró gases lacrimógenos y bombas de estruendo para frenar una manifestación de funcionarios públicos y agentes policiales contra las medidas de austeridad con las que el gobierno estatal busca evitar la bancarrota.

El centro de la ciudad que hace unos meses albergó los Juegos Olímpicos en Brasil se convirtió en teatro de una batalla campal desde que la protesta arrancó a la hora del almuerzo del miércoles.

Los agentes, con máscaras antigás, lanzaron gases contra los cientos de manifestantes, concentrados en las afueras de la Asamblea Legislativa.

La mayoría protestó de forma pacífica, pero imágenes de televisión mostraron a un grupo tratando de saltar las barreras que protegían la entrada del recinto, donde los diputados regionales discutían medidas de austeridad.

Pero la violencia estalló cuando grupos de jóvenes encapuchados quemaron basuras, prendieron fuego a un colectivo que estaba ya sin pasajeros y atacaron a la policía, que replicó con bombas de ruido y gases lacrimógenos.

Los enfrentamientos duraron hasta el final de la tarde.

La multitud corrió asustada por las constantes detonaciones, muchas tiendas bajaron sus persianas y el tráfico disminuyó en las calles céntricas, normalmente muy transitadas a esas horas.

Entre los manifestantes, había agentes de la policía que no reciben sus salarios completos desde hace meses, funcionarios de la sanidad pública, jubilados y personal del sistema judicial.

"No hemos recibido nuestro pago de horas extras desde julio, incluido el trabajo que hicimos durante los Juegos Olímpicos", reclamó Leticia, una policía que pidió no revelar su apellido por miedo a represalias.
"Aún esperamos nuestro último salario del año pasado y el de enero", denunció.

Entre las medidas que estudia el Legislativo del estado de Río de Janeiro figura un aumento, de un 11% a un 14%, de las retenciones de jubilación para funcionarios, así como recortes de personal y la privatización de la compañía de saneamiento de aguas, Cedae.

Brasil, la primera economía de América Latina, atraviesa una recesión histórica que, sumada a la fuerte caída de los precios del petróleo, afectó especialmente al estado petrolero de Río de Janeiro.

La segunda demarcación más rica del país se vio obligada a declararse en situación de "calamidad financiera" en 2016, junto a otros dos estados.

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AFP vía Noticias Argentinas.
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