Situado en la península de Yucatán, encajonado entre Guatemala y México, Belice con apenas 400.000 habitantes recibe al año un millón y medio de turistas procedentes de cruceros y otros 490.000 visitantes, que en su mayoría proceden de Estados Unidos, Europa y Canadá.
No fue justamente turismo lo que lo llevó al "Rey de la Carne", Alberto Samid a visitar tierras caribeñas. Sin embargo, su estadía allí llegará a su fin muy pronto.
Los atractivos turísticos de Belice son similares a los de México en muchos aspectos como los gastronómicos o la arqueología maya, aunque se distingue por su influjo caribeño, más heterogéneo por su mezcla de culturas, religiones y diversidad étnica.
El principal atractivo de Belice es la calidez de su gente además del buceo y el snorkeling y su gastronomía muy enfocada en el océano, con sus pescados, mariscos y las langostas.
La gastronomía de Belice se inspira en la comida mexicana y caribeña y muy poco en la anglosajona, a pesar de haber sido una colonia británica. Arroz, alubias, pescado, verduras, tamales, pozol y panuchos con el toque caribeño de leche de coco y plátano frito.
Al formar parte de la segunda barrera de arrecifes más grande del mundo, Belice acoge un sinfín de especies marinas que pueden verse fácilmente, y el turismo es atraído por la belleza del Gran Agujero Azul.
La costa está bordeada de arrecifes de coral y unos 450 islotes e islas. Tres de los cuatro arrecifes de coral del Hemisferio Occidental se encuentran frente a las costas de Belice.
Existen también majestuosas zonas arqueológicas en medio de la selva para adentrarse en la cultura maya como Actun Tunichil Muknal o Xunantunich y las cuevas de Che Chem Ha, Blue Creek y Tiger Cave, tesoros que son apenas el 10 % de los lugares arqueológicos explorados hasta ahora.

