Mundo Miércoles, 28 de febrero de 2018

Así salvaron a la perrita Beemo de convertirse en un plato de carne

El esquiador Gus Kenworthy rescató al cachorro de una granja de carne en Corea del Sur tras los Juegos de Invierno.

El atleta olímpico Gus Kenworthy con su novio Matt Wilkas y el can 'Beemo' tras ser rescatado de la granja de carne de perro en Corea del Sur.

A pesar de que el esquiador Gus Kenworthy (EE UU, 1991) no ha conseguido subir al podio en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 para recibir una medalla, el deportista se ha encontrado entre las dunas heladas del invierno coreano todo un premio olímpico que llevarse a casa: la perrita Beemo.

El pasado 24 de febrero, el deportista visitó junto a su novio Matthew Wilkas una de las 17.000 granjas de carne de perro que se encuentran en el país asiático y decidió rescatar un cachorro. "¡No puedo esperar para darle la mejor vida posible! Sin embargo, todavía hay millones de perros que necesitan ayuda", publicó en Instagram el esquiador junto a unas fotos con su pareja y el can.

Kenworthy, conocido por ser un defensor de los animales —rescató a otros cinco perros callejeros en la edición anterior de los Juegos en Sochi (Rusia)—, ha detallado que los perros de la granja que vistió estaban desnutridos y eran maltratados físicamente. "Están metidos en pequeños corrales con suelo de alambre y están expuestos al frío del invierno y a las abrasadoras condiciones del verano", ha escrito el atleta.

En las fotografías colgadas en la red social puede apreciarse a los perros de diferentes razas encadenados junto a la nieve y enjaulados en perreras. Algunos de ellos se han acercado al esquiador para olerle y lamerle los dedos. "No son diferentes de los que nosotros llamamos mascotas. Algunos de ellos lo fueron hace tiempo y fueron robados, encontrados y vendidos a una granja de carne de perro", ha relatado el atleta.

El medallista olímpico ha subrayado que no pretende imponer los ideales de occidente a la gente de Corea del Sur, país donde en determinadas zonas la carne de perro forma parte de la gastronomía tradicional. No obstante, Kenworthy ha destacado que la forma en que se trata a estos animales es inhumana" y ha anunciado que esa granja, gracias la asociación Humane Society International y a la cooperación de un granjero coreano, se cerrará y los 90 perros que aún viven allí serán trasladados para su adopción a EE UU y Canadá. "La cultura nunca debe ser un chivo expiatorio de la crueldad", ha comentado el deportista.

Kenworthy ha confesado que le comunicaron que la granja adonde acudiría mantenía en "buenas condiciones" a los canes en comparación con otras. No obstante, el atleta ha afirmado que se encontró con una realidad distinta. "Cuando les llega el momento [de ser sacrificados], los colocan frente a los otros perros y los electrocutan [hasta morir], lo que a veces dura 20 agonizantes minutos", ha descrito el esquiador. "Espero aprovechar esta visita como una oportunidad para concienciar sobre la inhumanidad del comercio de carne de perro y la situación de los perros en todo el mundo", ha publicado.

El estadounidense se ha mostrado feliz con su premio perruno y ha asegurado que "tan pronto como termine en un par de semanas con sus vacunas" se la llevará a casa. No hay mejor regalo que un amigo fiel y el atleta Kenworthy ha conseguido llevarse a casa todo un premio perruno en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018: la perrita Beemo.

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