Mundo Sábado, 14 de julio de 2018

Así nos alertan las aves del cambio climático

Algunas aves ya no migran, otras 'se mudan', unas acortan sus viajes, otras los alargan... el cambio climático lo está poniendo todo patas arriba.

Se estima que cerca de 50.000 millones de aves abandonan cada año su zona de reproducción y migran a otras latitudes más cálidas. El motivo de su viaje no es el frío invernal, sino la escasez de comida. En Europa Central y del Norte, una buena parte de las aves autóctonas emprenden su migración hacia el norte de África en busca de los insectos y otras fuentes de alimento que son incapaces de encontrar allí.

Sin embargo, no se trata de unas plácidas vacaciones bajo el templado sol africano, sino de una lucha diaria con las aves locales con las que comparten la comida. Por eso, aunque el retorno en primavera supone un enorme desgaste para las aves, vale la pena regresar a sus lugares de cría por el mero hecho de que allí la competencia por la alimentación es menos exigente: los días son más largos, los insectos más abundantes y las posibilidades de supervivencia mucho mayores.

Dañinas. Estas aves producen serios daños en las zonas productivas de Mendoza.
Dañinas. Estas aves producen serios daños en las zonas productivas de Mendoza.

Pero el cambio climático está revolucionándolo todo y para muchas especies la nueva tendencia es bien distinta. Cada vez son más las aves que optan por permanecer en sus territorios aun a riesgo de no sobrevivir. El premio merece la pena: ser las primeras en ocupar los territorios de reproducción. Un caso significativo es el de las cigüeñas, a las que cada vez con más frecuencia se las puede ver desfilando por los paisajes nevados de Polonia y Alemania. El cambio climático ha suavizado las temperaturas haciendo soportable su estancia gracias a la presencia suficiente de insectos.

Aves difíciles. El picaflor cometa fue fotografiado después de horas de paciencia y dedicación.  (Gentileza Ricardo Calí)
Aves difíciles. El picaflor cometa fue fotografiado después de horas de paciencia y dedicación. (Gentileza Ricardo Calí)

Además, como consecuencia de esta subida general de temperaturas, las aves que siguen migrando han cambiado sus cartas de vuelo, eligiendo ahora viajes muchos más cortos. Así, Inglaterra se ha convertido en la nueva España para un creciente número de currucas capirotadas centroeuropeas, así como para muchas grullas, que prefieren quedarse a medio camino y no continuar su viaje hasta la península Ibérica.

Por todo ello, la observación de los patrones de migración de las aves nos aporta una buena información sobre los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas y sobre el comportamiento de muchas especies. En España tenemos un lugar privilegiado desde el que observar este fenómeno: el estrecho de Gibraltar.

Fuente: Muy Interesante

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