Mundo Miércoles, 20 de junio de 2018

Armadas con cacerolas repelen a los parapoliciales en Nicaragua

Amanece en Nicaragua y mujeres con cacerolas en manos ponen en fuga a unos hombres encapuchados que portan fusiles AK-47 y escopetas, junto con policías bien apertrechados, en un país cuyos habitantes luchan sin armas en una confrontación con las fuerzas del Gobierno que ha dejado decenas de muertos en dos meses.

"¡Que los hombres se vayan, aquí nos encargamos nosotras!", grita una de esas mujeres, de unos 30 años, con un cucharón en una mano y la tapa de una cacerola en la otra, tras echar a los armados de una intersección importante entre las ciudades de Managua y Masaya.

Minutos antes decenas de mujeres habían salido a la calle entre las balas, para enfrentar con sus cacerolas a los policías y civiles armados, llamados "parapolicías" por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Sin entrenamiento bélico ni armas de fuego, los hombres quedaron indefensos en sus barricadas ante el ataque sorpresa la madrugada de ayer, entonces las mujeres salieron para evitar que ellos fueran capturados.

"Les dijimos que se fueran, porque si los agarran aquí los llevan al 'Chipote' y los torturan, si no los matan", dijo una joven madre que repartía café entre los manifestantes "autoconvocados".

El "Chipote" es la sede de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional. Según los defensores de derechos humanos, ahí se encuentran las cárceles de torturas del Gobierno, lo que nunca se ha comprobado, pero de donde los reos a veces salen lesionados.

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