El presidente de EE.UU. busca el apoyo de los republicanos para la reforma migratoria. Una alta fuente de la Casa Blanca lo confirmó, pero pidió no ser identificada porque todavía faltarían algunos detalles y precisiones acerca de dónde y cuándo se dará e

Advirtieron que Obama podría mandar tropas a la frontera con México para vigilancia

Por UNO

Un funcionario de la Casa Blanca le informó a BBC Mundo que el gobierno considera "un plan

adicional de seguridad y apoyo estratégico en la frontera suroeste, como parte de un plan integral

para asegurar esa frontera".

Obama podría ordenar el despliegue de "hasta" 1.200 miembros de la Guardia Nacional para

apoyar en las labores de vigilancia e inteligencia, ayudar en el entrenamiento de la Patrulla

Fronteriza y dar apoyo a la lucha antidrogas.

La medida había sido solicitada en 2009 por los gobernadores de estados como Texas y Arizona,

que consideran que el problema de la inmigración ilegal, así como el contrabando de armas y

narcóticos, ha desbordado a las policías regionales y hasta a la Guardia de Frontera.

Como parte del plan dado a conocer este martes, la Casa Blanca le pedirá al Congreso un fondo

de US$500 millones para "mejorar" las labores de vigilancia y el trabajo de los cuerpos legales en

la zona.

Buscando reforma migratoria

Los analistas coinciden que, en el pasado, el presidente Obama se habría negado a realizar un

despliegue de tropas en la frontera con uno de los principales socios de EE.UU. por temor al

mensaje que pudiera enviar.

Pero, en esta oportunidad, el Ejecutivo estaría considerando la posibilidad de que la

decisión ayude a obtener el apoyo de los republicanos y demócratas conservadores para aprobar una

eventual reforma de las leyes de inmigración.

El funcionario de la Casa Blanca le aseguró a BBC Mundo que la medida "va a ayudar a

complementar la asociación en seguridad" que según él quedó establecida tras la reciente visita del

presidente de México, Felipe Calderón, a Washington.

El gobierno estadounidense asegura que la decisión es parte de la política desarrollada

durante los últimos 16 meses para aumentar la presión sobre las mafias narcotraficantes y las que

manejan la inmigración ilegal.

En 2006, el entonces presidente George W. Bush ordenó el envío durante dos años a la frontera

de 6.000 miembros de la Guardia Nacional como parte de la Operación Arranque.