La opción de recuperar viejos iconos de la industria del automóvil con una nueva identidad es posible a través de ser transformado a modo eléctrico. Un ejemplo claro es la Citroën 2CV, modelo que en sus orígenes supuso todo un símbolo de resiliencia y practicidad para agricultores, comerciantes y particulares.
Producido en los años previos a la II Guerra Mundial, la furgoneta 2CV rápidamente se metió en el corazón de millones de conductores por su sencillo diseño, su fiabilidad o su legendaria suspensión. Conocida como "caracol de hojalata", fue uno de los vehículos más prácticos de la época.
Motor
Terminada la II Guerra Mundial, la furgoneta Citroën 2CV se erigió como un auténtico símbolo de la resistencia francesa como vehículo apto para todo tipo de usos por su conocida practicidad, pero también por su eficiencia.
Después de más de 40 años de vida, ya que la furgoneta 2CV se mantuvo en el mercado hasta la década de 1980, ahora renace como "Eive", una furgoneta que mantiene la esencia del vehículo original y que profundiza su eficiencia a partir de un motor eléctrico pensado esencialmente para un funcionamiento urbano.
Un nuevo enfoque
Para los fanáticos del Citroen, hay que entender esta furgoneta 2CV eléctrica desde dos conceptos claros, su enfoque para un uso concreto y la distancia existente con los modelos eléctricos de Citroen al ser modificado por una iniciativa privada. El 2CV "Eive" monta un sencillo motor que ofrece apenas 20 CV de potencia y un pico máximo de 120 Nm de par.
La velocidad máxima de este modelo modificado en Gran Bretaña, ni siquiera alcanza los 100 km/h, por lo que su enfoque es netamente urbano, tanto por autonomía como por sus propias prestaciones.
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Es importante destacar que difícilmente rozará su velocidad máxima si se hace uso de los 350 kg de carga útil de las que disfruta este reinventado modelo, por lo que esta 2CV "Eive" está diseñada para el uso particular o los repartos livianos en entornos urbanos, incluso si cuenta con una suspensión trasera mejorada.
Tanto es así que su autonomía apenas supera los 100 kilómetros con su batería estándar y alcanzas los 210 kilómetros con la batería de largo alcance. Su peso en vacío es de sólo 650 kilogramos.
Utilizar un vehículo con un motor eléctrico sencillo, ligero y con prestaciones limitadas no tiene que entenderse como algo negativo, ya que el sistema de carga de la 2CV "Eive" compensa este tipo de inconvenientes.
El furgón viene equipado con un enchufe normal de tres clavijas que permite cargar el vehículo en cualquier enchufe doméstico, pero también cuenta con adaptadores para enchufes domésticos europeos y para los sistemas de carga más habituales. Con todo, la idea en torno a la 2CV "Eive" está en cargar sus baterías en el uso diario, como el que carga un teléfono móvil.
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El tiempo para alcanzar el 90% de la batería estándar es de 2,5 horas en un enchufe doméstico normal, aunque quizá lo más destacado es que por el tipo de batería que utiliza no existe una recomendación de cargar hasta el 80 o el 90% de la batería como en la mayoría de los coches eléctricos, sino que se puede apurar la carga hasta la totalidad de la batería sin que esto afecte su vida útil.
Sin duda, representa una gran noticia a la hora de cargar esta 2CV "Eive" mientras se desarrolla cualquier otra actividad.





