Mendoza Viernes, 8 de junio de 2018

Un mundo de palabras con 20 minutos del lectura diaria

De esta forma, los niños y niñas de la primaria se enfrentan a 1.800.000 palabras a lo largo de cada año lectivo.

Leyendo. Ahora todos los días los niños leen en sus escuelas. Una iniciativa clave para el futuro de los alumnos.

Con 20 minutos de lectura diarios, el niño se enfrenta a 1.800.000 palabras durante un año lectivo. La Dirección General de Escuelas estima que esto, apoyado y guiado por los docentes, hará que los alumnos de la escuela primaria adquieran el hábito de la lectura, pero especialmente que tengan comprensión lectora, herramienta determinante para adquirir conocimientos.

Con una jornada en Mendoza realizada a mediados de mayo, en donde se bajó la resolución a las aulas y se transmitió los objetivos a los maestros, la DGE está implementando desde ese mismo momento 20 minutos de lectura diaria para los alumnos de Nivel Inicial y Primario.

"Si bien la resolución hace obligatorio estos 20 minutos de lectura, es potestad de la escuela y los docentes definir la forma. Nosotros hemos planteado tres grandes ejes y sugerido que se incorpore bibliografía de autores mendocinos y regionales. Es importante generar interés y detectarlo, por lo que hemos abierto el juego y estamos atentos a las inquietudes de los alumnos", dijo Gustavo Capone, subsecretario de Educación de la DGE.

"Tenemos que conseguir que todos los alumnos vuelvan a disfrutar de la lectura. El objetivo es trabajar las habilidades lectoras, las capacidades de comprensión y la interpretación de textos, apuntando a que sea transversal a todas las asignaturas", dijo Valeria Rómoli, directora de Educación Primaria.

El concepto es simple. La lectura comprensiva es la principal herramienta de aprendizaje. Quien no lee, no aprende. Sin lectura todo se complica, hasta el extremo de transformar los intentos educativos en un fracaso.

En la escuela

La resolución se cumple, es cierto. Pero también es cierto que no siempre se aprovecha. Depende del docente, de su grupo de alumnos y de los padres, por más que todavía algunos crean que son comportamientos estancos.

Capone y Rómoli, entrevistados en forma separada, coincidieron que la lectura del diario es una herramienta a tener en cuenta.

Esto ocurre en el aula, máxime ahora con la cercanía del Mundial. Los chicos se llevan alguna revista o un suplemento deportivo para leer en clase. Tendrá el periodismo escrito que ponerle un poco más de cuidado al oficio, si no quiere cargar con más culpas que las que ya tiene.

La realidad en el aula es que hoy se lee en voz baja, se usan los 20 minutos completos para la lectura y no se hace ninguna puesta en común o un trabajo posterior de análisis de lo leído. Es decir, la iniciativa está a medio camino.

Entusiasmo de docentes y alumnos con la nueva experiencia

En la escuela San Martín, la emblemática del departamento homónimo, la directora Cristina Ceballos cuenta que "los 20 minutos de lectura se hacen en la primera hora de clases y cada docente los utiliza de acuerdo a su criterio y el tema que estén trabajando con los alumnos".

Sonia Leyes, experimentada maestra de primer grado, dice que sus alumnos "recién algunos están alfabetizados. Pero disfrutan mucho cuando se les lee y se les da entonación a la lectura. Además disfrutan de los poemas y detectan las rimas. Para ellos es un aprendizaje que se parece mucho a un juego".

Cuenta que, si bien la resolución de los "20 minutos" tiene menos de un mes, "en esta escuela ya se venía trabajando sobre la incentivación de la lectura".

Sara tiene 10 años y cursa 5° grado en otra escuela de San Martín. "Mis compañeros me miran raro. Yo soy casi la única del curso que ha leído 8 o 10 novelas. La mayoría no lee nada y algunos leen cuentos o revistas", dice.

La lectura preferida de esta niña "rara" es del estilo de Las crónicas de Narnia, Harry Potter o (sería ideal) Liliana Bodoc.

Más allá de la lectura como herramienta de la educación, hay que buscar el interés del nuevo lector. Nadie aprende ni incorpora algo que detesta o le aburre.

"Me gusta el papel y la idea es que se lean libros, pero no renegamos de internet y es algo que hay que aprovechar. Debemos ayudar a que esta herramienta se use bien", dijo la directora de Nivel Primario. Rómoli sostiene que se hará un análisis de lo ocurrido con estos "20 minutos" durante un año lectivo. Allí se verá si se enriqueció el lenguaje de los alumnos, si hay mayor comprensión lectora, si hay menos errores ortográficos".

"Tenemos que conseguir que todos los alumnos vuelvan a disfrutar de la lectura" (Valeria Rómoli, directora de educación primaria).

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