Mendoza Domingo, 2 de septiembre de 2018

"Un médico tiene que formarse durante toda la vida, por respeto a los pacientes"

Francisco Gago recibió la Distinción Sanmartiniana que entrega la Legislatura provincial a personalidades destacadas de la sociedad mendocina.

Ser médico no es una forma de vida, es un estilo de vida. El médico debe formarse bien, tiene que formarse bien por respeto a los pacientes. Todo ser humano que tiene una afección querría ser bien tratado y con los mejores conocimientos. La medicina es un estudio que dura toda la vida".

Con estas palabras, tan claras y contundentes, Francisco Eduardo Gago, el médico mastólogo que ha tratado a cientos de mendocinas que han padecido cáncer de mama -muchas de ellas lo recuerdan hoy como quien les salvó la vida-, elabora la definición de la medicina.

Asegura que se enamoró de su carrera con sólo conocerla, apenas cuando llevaba tres años de cursado. A través de los casi 50 años que han transcurrido desde que se recibió, piensa que lo mejor que puede legarles a sus alumnos es el amor por lo que hacen y el respeto hacia los pacientes.

Gago fue distinguido en agosto con la Distinción Sanmartiniana, un reconocimiento a los mendocinos destacados por su labor y aporte social.

En esta nota cuenta qué le dejó su carrera y qué le aportó a la medicina local. Especial énfasis puso en asegurar que la parte humana es una de las más importantes a la hora de iniciar un tratamiento contra el cáncer.

-¿Cuándo decidió que su especialidad iba a ser la ginecología?

-Esta especialidad se estudiaba en tercer año de la facultad y allí fue cuando comencé a interesarme. Dentro de esa área, opté por la mastología. El interés por la patología mamaria me surgió estudiando. Me dieron una bibliográfica con la que tenía que preparar este tema, me acuerdo hasta del libro y quién era el autor: el doctor Juan Luis Uriburu.

-¿El autor de este libro lo motivó a estudiar?

-Uriburu fue el padre de la mastología argentina. Fue un hombre que creó una verdadera escuela de mastología. Yo iba a Buenos Aires anualmente para formarme con él. Mi residencia fue en el viejo Hospital Ferroviario, en cirugía general. Porque en ese momento no había residencia en ginecología. Cuando yo entré a la residencia, mi jefe de servicio, el doctor Aldo Del Inoccenti, muy buen cirujano general que me formó, me dijo que yo tendría que hacer patología mamaria, coincidió con lo que a mí me gustaba.

-¿Esas personas están en su ADN profesional?

-La verdad es que tengo que agradecerles mucho. A los que más tiene que agradecer uno en la vida es a quienes lo formaron. Porque le dieron la oportunidad de ser alguien. Me dieron lo más importante que tiene un médico y todos lo que estamos en las ciencias, y es que nos entreguen el conocimiento. Yo, todavía, a pesar de la edad que tengo, estoy de director de la carrera de posgrado de Tocoginecología, en la Universidad Nacional de Cuyo. Considero que los conocimientos son universales y los conocimientos que uno tiene debe darlos y transmitirlos a quienes quedan.

-¿Le gusta dar clases?

-Fue mi leitmotiv. Yo elegí ser director de esa carrera. Primero en agradecimiento a que la UNCuyo me haya formado y gratis. Eso es muy importante. Un poco devolver a la facultad lo que uno hizo. Yo me inicié como jefe de trabajos prácticos, después llegué a ser profesor titular de Ginecología, hice toda la carrera docente. Al jubilarme en la facultad fui designado Profesor Emérito en 2014.

-¿Qué trata de transmitir a sus alumnos hoy?

-No hay nada más lindo para aquel que eligió una carrera que guste de lo que hace. El que hace algo que le gusta siempre lo va a hacer bien. Lo que les digo a mis alumnos es que deseo que ellos se enamoren de la carrera como yo lo hice. Si yo puedo despertar en ellos el interés, el entusiasmo, aunque sea un poquito, yo me daría por satisfecho. Dirigí la carrera de Tocoginecología en el Hospital Italiano, toda la parte de residencia hasta que fui jefe de servicio también. Hace muchos años que hago esto.

-¿Sigue atendiendo pacientes?

-También en paralelo lo hago. Porque considero que uno tiene que atender, que debe hacerlo. Hay pacientes que me preguntan cuándo voy a dejar de trabajar. Yo considero que un médico debe dejar de trabajar cuando deje de estudiar. Porque hay que estar completamente actualizado para atender una paciente y ofrecerle los conocimientos más modernos y efectivos.

-Se debe de haber enfrentado miles de veces a tener que decirle a una mujer que tiene cáncer, ¿cómo hace para contener la parte afectiva de esa persona en un momento tan difícil?

-Yo siempre les digo a las pacientes, dentro de mi especialidad, que yo no trato mamas, sino personas. La persona es una sola y hay que contenerla desde el punto de vista psicológico. No sólo desde el punto de vista físico. Creo mucho en que cuando se va a tratar una enfermedad, como el cáncer, si la paciente está fortalecida psicológicamente los tratamientos después son más efectivos. La paciente lo puede tolerar mejor. Porque no es sólo ella, es ella y su entorno. De ahí la importancia de la psicooncología, que es un apoyo fundamental en el tratamiento.

-Debe de ser más difícil de enfrentar cuando la mujer está en una edad en la que aún no ha decidido tener hijos...

-Es muy importante informarle a la paciente sobre la preservación de la fertilidad cuando uno trata a una paciente joven que no ha tenido hijos. Sabemos que muchos tratamientos oncológicos pueden afectar la fertilidad. Hay que sugerirle que, previamente, vaya a un especialista en reproducción. Esto para que proyecte la maternidad si es que así lo desea.

-Cuando usted forma a los futuros médicos, ¿hace hincapié en esta parte humana de la medicina?

-Nunca se pregona con la palabra, sino con los hechos, con la actitud. Si ellos ven mi actitud con los pacientes, evidentemente lo van a heredar.

-Continuando con el tema educativo, ¿qué piensa de la polémica que se ha abierto en torno de la educación pública?

-Considero que la educación pública es el pilar de la educación. Debe ser política de Estado, de gobierno. Es lo más importante. Yo fui a una escuela primaria pública: la Domingo Bombal. Y luego a la universidad pública. Nuestra facultad de Medicina está muy bien posicionada, dentro de las facultades del país e internacionalmente también. Se realiza mucha investigación básica dentro de la carrera que se puede aplicar a la parte clínica, que no es abstracta.

-En cuanto a la investigación ¿cómo ve este tema en la actualidad?

-Hay que diferenciar la investigación nacional y la internacional. La investigación nacional tiene la misma problemática económica que la que está pasando el país. Pero tenemos muy buenos investigadores, que incluso son reconocidos en el mundo. Argentina es el único país latinoamericano que tiene premios Nobel en Medicina y Ciencias. Este es el nivel de nuestra investigación.