Mendoza Viernes, 8 de diciembre de 2017

Siguen las acciones para que ya no se use pirotecnia en las Fiestas

Autismo Mendoza comentó sobre los síntomas que generan y cómo afectan a los niños esta clase de productos.

"Nosotros y nuestros hijos no brindamos a las 12 de la noche. Nos encerramos y les ponemos las manos sobre las orejas, para tratar de evitarles el ruido, que les provoca crisis de llanto, dolor, vómitos, y en algunos casos se ponen agresivos".

No hay estadísticas oficiales en Mendoza, pero si se trasladan aquí las que existen a nivel mundial, se puede suponer que de cada 68 niños, hay uno que sufre los estruendosos festejos de Navidad y Año Nuevo. Son los que padecen autismo. El relato es de Elisa, una madre mendocina que, junto con un grupo activo de 10 familias y una adhesión de otras 70, tratan de que se prohíba el uso de pirotecnia en toda Mendoza.

"Hay municipios que nos han acompañado y ya los han prohibido (algunos no permiten la venta y otros intentan regularla), pero hay otros con los que no hemos tenido suerte, como todos los departamentos del Este", dice.

Pero Elisa Espina, del grupo Autismo Mendoza, remarca que el fin de ellos es, más allá de buscar el acompañamiento oficial, "tratar de que la gente deje de usarlos, entendiendo que causa un trastorno en mucha gente, además alterar a los animales y de ser un riesgo la manipulación".

El grupo sabe que será una movilización de largo aliento y que este año todavía explotarán petardos y bengalas en gran parte de la provincia. Y quizás tampoco se erradique totalmente la pirotecnia el año próximo. "La idea es concientizar", dice Elisa.

Este 18 y 22 de diciembre, por la mañana, se ubicarán en el nudo vial de ingreso a la ciudad y, junto con el motivador Abel Trillini, repartirán volantes a los automovilistas. Mientras, siguen visitando comunas y medios de comunicación con la idea fuerza "Más luces, menos ruido".

Entre la salud de todos y la inconstitucionalidad

Los municipios mendocinos han adoptado diferentes estrategias en este tema. Algunos han prohibido la venta y otros la intentan regular. Algunos ya tienen la prohibición en vigencia y otros la aplicarán recién el año próximo.

Luján, Tupungato, Tunuyán, Maipú, Godoy Cruz, Capital, Las Heras, San Rafael... Cada uno ha avanzado a su manera o está en ese proceso.

Los padres de los niños con autismo dicen que es cuestión de voluntad. "Maipú tardó sólo una semana en resolver la prohibición", dicen, para dar un ejemplo.

Pero en lo legal parece que la cosa no es tan sencilla y la mayoría de las comunas prefiere ir con cautela.

Otro proyecto ingresó en la Cámara de Diputados

Esta semana la diputada del Bloque de la UCR Beatriz Varela completó un proyecto de Ley que pretende sea tratado y resuelto a la brevedad.

En él se busca un punto intermedio entre la prohibición y la libre venta. Básicamente se pretende que sólo sean comercializados aquellos fuegos de artificio que provoquen estampidos de bajos decibeles.

El proyecto indica al respecto que "los ruidos posibles de generar trauma acústico en el ser humano, requieren de una exposición de los 115 a 140 decibeles", que es equivalente al despegue de un jet, un trueno y/o exposición a un metro de distancia de una bocina de un vehículo grande.

El proyecto pretende autorizar la venta de productos que estén dentro del rango de 20 a 95 decibeles, con exposición reducida, que sería similar al sonido de una aspiradora, un reloj despertador, un teléfono sonando, o el paso de un camión.

"Desde esta visión, el ruido que puede generar el uso de pirotecnia en estos rangos no superaría los 95 decibeles, que lo ubica como un ruido molesto, no peligroso y de exposición reducida por la brevedad en el tiempo de ejecución", sostiene el proyecto.

Con esto se pretende sólo limitar el ejercicio de la venta y no la prohibición lisa y llana.

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