El 22 de julio de 1923, Mendoza recibía a José Bermúdez. Nacía en San Rafael y en los primeros años de vida ya comenzó a manifestar su amor y talento con el arte. A la edad de los 13 años empezó a formar parte de la Escuela de Dibujo y Pintura al Aire Libre, liderada por Vicente Lahir Estrella y luego ingresó en la Academia Provincial de Bellas Artes.
Entre sus compañeros y maestros se encontraban José Alaminos, Roberto Azzoni, Ricardo Tudela y Antonio Bravo, que para los amantes de la pintura son palabras mayores en Mendoza. A los 18 años, ya egresado del colegio secundario, formó parte de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, desde donde saldría en 1946 con el título de profesor de Dibujo y Pintura.
Las pinturas del maestro Bermúdez se iniciaron tradicionalmente con la pintura de paisajes y fue parte del grupo, junto con Luis Quesada y Mario Vicente, de los muralistas que crearon las obras de la galería Tonsa. Su primera exposición individual fue con la edad de 33 años y con eso le dio comienzo a su larga carrera artística que hoy lo encuentra recibiendo esta distinción de ser ciudadano ilustre de la Ciudad de Mendoza.
"Me siento muy honrado y sorprendido por este reconocimiento. Nunca busqué este tipo de premios pero si vienen como consecuencia de mi trabajo es muy bienvenido y estoy muy agradecido", comenzó diciendo José Bermúdez en su charla con Escenario.
Su pintura es figurativa, parte de la realidad y de la figura humana, sobre todo femenina, pero paulatinamente se aleja de ella al agregar elementos abstractos y cubistas que se manifiestan en el uso de las luces marcadas, la simplificación y fragmentación de las figuras y el uso plano del color tanto en figuras como en fondos.
"Yo he estado en todas sus jornadas. Es un hombre muy afable y admirado por alumnos y colegas porque marcó un camino muy importante en el arte de todo Mendoza. Sin dudas es uno de los grandes artistas que ha dado Mendoza", contó Guillermo Billy Romero, coordinador de Intendencia de la Municipalidad de Capital.
"Quiero agradecerle a la gente de Capital por la iniciativa, no porque sea para mí sino por estar atento a quienes ayudan desde su tarea para lograr una ciudad rica en expresiones culturales, generosas y solidarias", agradeció el artista.
Bermúdez concibe el arte como un medio para llenar el vacío de una necesidad que reclama y se nutre de amor a la vida, a la belleza y a la verdad. Esta manera positiva de ver la existencia humana se plasma en casi todas sus obras, que tienen un sello personal y una constancia lograda por años de producción.
"Ahora me siento más obligado a ser vehículo de los mendocinos. Ojalá que mi pintura ayude a la alegría y la reflexión, para eso existe el arte", expresó el destacado artista mendocino y ahora ciudadano ilustre de la Ciudad de Mendoza.

