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¿Quién es tu calle? Esta vez, Bernardino Rivadavia

Por UNO
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¿Quién es tu calle?

HOY:

Bernardino Rivadavia

En esta oportunidad vamos a conocer detalles de los aportes que hizo a nuestra historia Bernardino Rivadavia. Nació en Buenos Aires en 1780. Inició sus estudios en el Colegio de San Carlos, en 1798, pero los abandonó sin obtener título. A los 29 años se casó con Juana del Pino y Balbastro, con quien tuvo cuatro hijos. Ella era hija del octavo virrey del Río de la Plata, Joaquín del Pino.

En 1810 apoyó los sucesos de Mayo y, un año más tarde, fue designado Secretario de Guerra por el Primer Triunvirato, iniciándose así en la vida pública.

Ascenso político

Cuatro años después viajó en misión diplomática a Europa. El objetivo era encontrar un Rey de ese continente para que gobernara en estas tierras, pero fracasó.

La ley de Presidencia, sancionada por el Congreso General de 1826, creó un Poder Ejecutivo Nacional permanente, con el título de Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, cargo que le fue dado a Rivadavia. Así, se convirtió en la primera persona en ostentar ese cargo.

Carlos Campana, periodista e historiador mendocino, explica que le confían el cargo "porque tenía cierta trayectoria política" y se lo consideraba "una persona distinguida".

Bernardino llevó al gobierno un proyecto centralizador. Les comunicó a los gobernadores del interior que les concedía a cada uno el mando político y militar que ya tenían, sólo que de forma provisoria, hasta que decidiera reemplazarlos.

Gestión presidencial

Intentó acabar rápidamente con la guerra, debido a que desde Buenos Aires salían casi todos los recursos económicos para afrontar el conflicto. Además, el bloqueo naval impuesto por Brasil afectaba el comercio, base de recaudación de rentas del estado porteño.

En ese tiempo, Rivadavia presentó al Congreso un proyecto de capitalización de Buenos Aires, lo que originó fuertes resistencias.

Una de ellas fue encabezada por Manuel Dorrego y Manuel Moreno, quienes defendían las instituciones de las provincias, garantizadas por la ley fundamental.

El mismo también fue resistido por los estancieros, quienes no estaban dispuestos a perder la ventaja que les daban las relaciones en Buenos Aires. No obstante, la ley fue sancionada el 4 de marzo de 1826.

Las Heras cesó en el cargo de gobernador por decreto del Poder Ejecutivo. La Junta de Representantes fue disuelta, y se nacionalizó el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales. Los hacendados, alarmados por las consecuencias que podía tener la capitalización, dejaron de seguir a Rivadavia y éste quedó políticamente aislado. El Banco de Descuentos de Buenos Aires fue transformado en el Banco Nacional y estaba autorizado a abrir sucursales en las provincias.

El gobierno procuró atraer capitales ingleses para explotar recursos naturales e intensificar la producción, propiciando formación de sociedades por acciones. Las más importantes fueron las destinadas a la explotación de las minas de Famatina en La Rioja, pero se organizaron dos sociedades rivales y la iniciativa fracasó.

Decadencia

Rivadavia no logró salvar su gobierno y la opinión pública, marcada por la prensa, le quitó apoyo. Así, al otro año de ser electo presenta su renuncia irrevocable a la presidencia.

Se exilió en Europa, siete años después regresó a Buenos Aires, dónde se le niega el ingreso. Esto ocurrió porque "Rosas estaba como Gobernador y rechaza su entrada por ser unitario", reconoce Campana.

Obligado por esa negativa, se instala con su familia en Colonia, Uruguay. Luego pasaría a Brasil. A fines de 1842, tras enviudar, Rivadavia decide partir a Cádiz, España, dónde muere el 2 de septiembre de 1845. Sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 descansan en el mausoleo levantado en su honor en Plaza Miserere, Buenos Aires.

Autores: Carlos Campana | Priscila Mateos.

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