Mendoza Domingo, 22 de julio de 2018

Nieri, el coiffeur de las cuentas públicas que porta las tijeras del presupuesto

Rosarino y canalla, por ser hincha de Central, el ministro de Hacienda tiene por delante un duro recorte para el 2019 luego de que la Nación le dijera que tendrá $4.100 millones menos.

Como cantara su coterráneo, el gran Fito Páez, en Los buenos tiempos, siempre fue canalla desde su más tierna edad, aunque su personalidad y su semblante de tipo sobrio, prolijo y de pocas palabras sugieran una alta dosis de mendocinidad.

Es que este rosarino, hincha de Central, que se crió en Mendoza desde su primera adolescencia, no refleja en la vida diaria esa pasión futbolera que llevan los hinchas del club de sus amores, no sólo a la cancha sino en todos los órdenes de la vida.

Callado, de sonrisa amigable siempre dispuesta para la ocasión, esquivo a las cámaras y a la prensa salvo que no quede más remedio y cultor del bajo perfil, ejerce por estos días un oficio crucial para la Mendoza: es el peluquero del Estado.

Como ocurre con el pelo, los gastos y las necesidades de más fondos de la gestión nunca paran de crecer.

Lisandro Nieri. Foto: Nicolás Bordón / Diario UNO
Lisandro Nieri. Foto: Nicolás Bordón / Diario UNO

Tijera en mano, él es el encargado de recortar gastos, desmechar partidas, emparejar fondos, decolorar aquellos pedidos que no son urgentes y, llegado el caso, valerse de una buena tintura y un excelente peinado para presentar los números a la hora de ir a gestionar créditos para Mendoza, comarca enclavada en un país complicado y de mala fama para el mundo, como lo ha sido siempre la Argentina.

Dos son los cortes a los que dedica todo su tiempo y habilidad: el del presupuesto (pauta anual de gastos) y el de Avalúo e Impositiva (la grilla de ingresos) de Mendoza.

Con esas obras primas llega una vez al año a la Legislatura para que el pueblo, a través de sus representantes, le apruebe el corte de moda de las cuentas públicas, que como es costumbre siempre dispara resistencias y polémicas sobre si se ve bien o si se ve muy feo.

En eso anda por estos días aciagos el peluquero del Estado, Lisandro Nieri (46), ministro de Hacienda de la Mendoza, para la que los tiempos no son tan buenos como los recordaba el gran Fito.

Maletín en mano, guarda tijeras variopintas, la maquinita para cuando hay que recortar a cero, la navaja para encargarse de los números duros y la planchita para alisar partidas presupuestarias de naturaleza enroscada.

Entiéndase bien: el Gobierno nacional de Mauricio Macri ya le comunicó la semana pasada al estilista Lisandro, que el año que viene tendrá que recortar en Mendoza unos $4.100 millones: esto es el 4,1% del total de gastos que destinó la Provincia para enfrentar el año en curso.

No tendrá muchas alternativas. Con suerte se podrá dar el lujo de presentar un clásico corte hipster, abundante arriba y casi rasurado a cero a los costados, muy de moda por estos días.

Pero si aún así las cuentas no cuadran deberá acudir sin más remedio al famoso corte empanada o más conocido como corte militar, ese peinado que siempre llevaron los liceístas y los soldados cuando se hacía la ya desaparecida colimba (corre, limpia, barre) y que hace quedar a los hipster como unos hippies insolentes, revolucionarios y renegados.

A Lisandro, sin embargo, no le asusta el acertijo. Tiene años de carrera en esto de darles forma a los números que sostienen las arcas públicas.

Hace un par de semanas, en una rueda de prensa dijo sin perder la calma, ante el fulero panorama que asoma para el año que viene: "Vamos a tener que recortar de todas las partidas".

Días antes, en una entrevista radial, le consultaron por los dichos de un economista que había asegurado sin que nadie lo rebatiera, que el precio real del dólar era de $38, si se tomaba en cuenta los fondos que tenía el Banco Central, la deuda en las ya familiares y cotidianas Lebac, y la masa de pesos que está en circulación.

"Ese sería el precio convertible" (léase convertibilidad) respondió con seguridad académica, sin perder la compostura y sin preocuparse en negarlo, para neutralizar luego con que se trata de un dato técnico y que el Gobierno, con su política económica es el que maneja el precio de la divisa en el mercado.

Al fin y al cabo, los números son fríos e implacables y demandan la misma conducta de quienes los manejan que, como mínimo, deben ser hombres de controladas emociones.

Fríos como los peluqueros, quienes arma blanca en mano, acometen sobre el pelo y hay que frenarlos para que no se les vaya la mano.

Como les pasa a los profesionales de la tijera, tiene que dejar conformes a todos los clientes. Desde el gobernador para abajo, tanto a ministros, subsecretarios, legisladores, intendentes, trabajadores y empresarios.

Coiffeur de las arcas del Estado, a Lisandro le espera por delante un áspero desafío. Sus clientes le van a pedir con aire contradictorio "lo quiero corto pero largo", y con razón: el 2019 será un año de ajuste y también un año electoral, donde hay que gastar. Una tarea a priori imposible.

Pero lo de él es la técnica. Su trayectoria posiblemente le ayude a sobrellevarlo.

Pasó por la Municipalidad de Capital entre 1997 y 1999 como secretario de Hacienda de Roberto Iglesias, intendente en ese entonces.

Luego fue asesor de Gabinete del Ministerio de Hacienda con Iglesias ya gobernador.

Ascendió a jefe de Gabinete de la misma cartera, con Julio Cobos al frente. Fue el encargado de la reestructuración de deuda pública del bono Aconcagua.

Continuó como subdirector de Financiamiento y con el regreso de los gobiernos peronistas dio cátedra en la UNCuyo y estuvo a cargo de una fundación en la Bolsa de Comercio.

Con la vuelta de los radicales al poder, Cornejo lo llamó para que se hiciera cargo de la Agencia de Financiamiento. En buen romance salir a conseguir préstamos, a buscar deuda para tapar los agujeros de las cuentas públicas y estabilizar los números.

En marzo de 2017, llegó al cargo de ministro, luego de que Martín Kerchner pasara a la cartera de Infraestructura y Economía. Parecía de suerte, ya que Kerchner había hecho el trabajo duro del primer año pero la corrida del dólar y el FMI estirarán para Lisandro el largo invierno económico.

Cada vez que hay que ir a pedir prestado, él está allí

Lisandro Nieri era subsecretario de Financiamiento de Julio Cobos en sus tiempos de gobernador, cuando tuvo por tarea junto con el ministro de Hacienda Alejandro Gallego poner en marcha un canje de deuda que firmaba la carta de defunción del bono Aconcagua para dar nacimiento al bono Mendoza 2018.

El bono Aconcagua había visto la luz en el gobierno de Arturo Lafalla y se utilizó para captar deuda en el exterior y en dólares que se destinarían a tapar el agujero que había dejado el quebranto de los dos ex bancos estatales por la crisis mexicana conocida como Efecto Tequila: el Mendoza y el de Previsión Social.

Cobos, con la tarea de Nieri y Gallego, consiguió llevar a cabo el canje del bono Aconcagua que implicó un monto de U$S250 millones, no incluyó quita de deuda, estiró el plazo de pago y redujo a la mitad el interés anual.

Con la asunción de Alfredo Cornejo volvió Lisandro Nieri a los equipos técnicos encargados de salir a buscar deuda al exterior y claro está, volvieron nuevos bonos para afrontar el déficit estructural mendocino.

Junto con su antecesor, el ex ministro de Hacienda, Martín Kerchner, obtuvo deuda por U$S500 millones con el bono Mendoza 24 y mas tarde, ya con Nieri al frente del ministerio, colocó el Mendoza 2021, por $.5200 millones.

Un técnico sin ambiciones electorales ni políticas

De los miembros del gabinete de Alfredo Cornejo, es el que menos inclinación muestra por saltar a la pista de la política pura y dura.

Los suyo son los números y su trayectoria lo ha tenido siempre entre los cuadros técnicos de los distintos gobiernos que integró, en la Municipalidad de Mendoza, como también en las gestiones de los ex mandatarios radicales, Roberto Iglesias y Julio Cobos.

Nunca fue intendente ,concejal o legislador. Claramente, el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, es un cuadro técnico sin ambiciones políticas a la vista.

¿Cuál es la diferencia? Muy fácil de explicar tomando como referencia a su antecesor.

Lisandro Nieri y Martín Kerchner.
Lisandro Nieri y Martín Kerchner.

El ex ministro de Hacienda y actual ministro de Economía de la provincia, Martín Kerchner, es un cuadro técnico con ambiciones políticas. Aspira a ser candidato a gobernador, sucesor de Cornejo quizás y si no a intendente de Godoy Cruz. Ya ha sido legislador provincial cuando Francisco Pérez era gobernador.

Nieri en cambio, es el típico cuadro que los partidos se reservan para las tareas técnicas de alta especialidad, y lo tienen reservado, si no es como funcionario, como asesor, para encargarse de gestiones donde es necesaria la sintonía fina.

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