Mendoza Miércoles, 21 de noviembre de 2018

Luego de los incendios, las víboras bajan en busca de alimentos

a aparición de ofidios en zonas cercanas a la ciudad, como El Challao y la UNCuyo, es consecuencia de los fuegos que hubo en el piedemonte.

Se produjo un nuevo episodio vinculado con víboras. Después que el viernes una yarará mordió a un perro en El Challao, el martes en horas de la mañana un empleado de maestranza de la Universidad Nacional de Cuyo fue víctima de un reptil en la sede de Deportes. Adrián Oviedo fue dado de alta y está muy bien.

"Nos trajeron el ejemplar a toxicología, sé que la evolución del paciente fue favorable y se trató de un cuadro leve. El tratamiento fue analgésico y se le dio el suero antiveneno para yarará. En Mendoza el que tiene el centro antiponzoña es el Hospital Lencinas, para niños está el Notti; en el Este, el Perrupato; para Valle de Uco, el Scaravelli y en el Sur, los tres hospitales", dijo Sergio Saracco, jefe del departamento de Toxicología de Mendoza.

"La yarará chica es la que produjo este evento y se da más frecuentemente en el piedemonte; la yarará ñata está en el Este, en La Paz y San Rafael y Alvear. En en el Valle de Uco tuvimos un accidente hace unos 15 días de mordedura en el hospital Scaravelli", agregó.

"Son ejemplares de 20 cm de largo los que se encuentran y el espesor son del dedo índice de un adulto", señaló y añadió que "puede complicarse el panorama por hemorragias. Tenemos un promedio de entre 15 y 20 accidentes por año", señaló.

"En 20 años tuvimos 3 eventos de coral. El 99% de los hechos en Mendoza son por yarará, que tiene un veneno que es necrotizante o dermonecrótico, cuando lo inocula produce una muerte del tejido en la zona en forma progresiva por eso tenemos de 6 a 10 horas para colocar el suero con efectividad", apuntó.

"Produce un dolor intenso, edema, inflamación, altera también la coagulación y a este tipo de pacientes se le realiza un coagulograma y lo otro que produce es un descenso de la presión arterial. No afecta el riñón, ni el hígado ni el sistema nervioso central", aclaró.

"Estos casos de ponzoñamiento son habituales en verano y más en el norte, Santiago del Estero, Córdoba y Chaco", afirmó Saracco.

Rodrigo Olmedo, secretario de Bienestar Universitario contó sobre el tema: "La persona está fuera de peligro, eso es lo importante, no es un hecho que suceda muy regularmente. Estamos en una cercanía con el piedemonte y suponemos que eso provocó que estos animales hayan bajado tanto. Al personal de mantenimiento le pareció raro porque no aparecen este tipo de animales".

Y aportó: "Fue en el transcurso de la mañana, estaban haciendo tareas de mantenimiento, de limpieza y de arreglos en el predio. A esta persona se la llevó inmediatamente al Lencinas y está con la licencia correspondiente para recuperarse. Pudo volver al predio después de estar en el hospital, estuvo con sus compañeros y lo vieron bien", graficó.

Por los incendios los animales abandonan su hábitat

El incendio, que se inició el 21 de septiembre pasado, en las inmediaciones del cerro Arco sería el causante de que las yararás y otros animales hayan dejado su hábitat habitual para trasladarse a zonas urbanas.

Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO.
Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO.

En siete días, las llamas se expandieron sobre las laderas también de los cerros Gateado y Vizcacha afectando una superficie superior a las 1.600 hectáreas.

Por ello, muchos animales de la fauna autóctona ya no tienen dónde protegerse y cómo alimentarse y a raíz de esta situación es que aparecieron serpientes en los últimos días: una en una casa de El Challao y otra en la UNCuyo.

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