Sí, cuenta con una peatonal pero eso no la convierte en "peatón-friendly" ni la exime del descuido y ausencia absoluta de las sendas peatonales en muchas de sus calles y cruces principales.
A eso hay que sumarle la cantidad de semáforos para peatones que no funcionan o han sido vandalizados y la falta de interés de la policía municipal por custodiar los derechos de los peatones.
En un breve pero intenso recorrido a pie por el microcentro mendocino pudimos comprobar que ser peatón no es para cualquiera. A lo largo de tan solo 6 cuadras encontramos 26 pasos peatonales sin el marcado de la senda, 8 semáforos para peatones que no funcionaban o estaban vandalizados.
A eso hay que sumarle las repetidas infracciones de conductores que pasan en rojo o paran sus vehículos sobre la senda obstaculizando el paso.
Ser peatón en Mendoza es una verdadera odisea.