Mendoza Viernes, 3 de agosto de 2018

Juani, el chofer héroe, comparte la vocación de su padre

Desde chico, Ortega viajaba con su papá, quien conducía un micro de la TAC. Soñaba con seguir sus pasos. En julio le salvó la vida a un niño que iba en en la unidad que tenía a cargo.

Sólo habían pasado cuatro meses desde el primer día de trabajo de Juan Ignacio Ortega como chofer de micros, hasta que el lunes 23 de julio le tocó convertirse en héroe tras salvarle la vida a un niño de 7 años que viajaba en el interno que conducía. De pequeño viajaba junto al asiento de su padre, quien manejaba un micro de la TAC, y soñaba con seguir los pasos de su progenitor.

Juan Ignacio se considera un chofer simpático, de esos que saludan a cada pasajero que sube al micro. "Le pongo onda. Además la gente ya viene con problemas desde su casa, si les contestás mal, le sumás otro", dijo alegre por el rol que desempeña como conductor de un micro de El Cacique S.A.

Su padre, Juan Carlos Ortega, trabajó 30 años como chofer. "Juan Ignacio viajaba siempre conmigo, por ahí me olvidaba los recorridos y él me decía '¡no, papá!, tenés que doblar por acá'. Tiene muy buena memoria", recordó. "Cuando Juan Ignacio tuvo el carnet profesional le explique lo que significa, es como cualquier otra carrera, hay que respetarla. Lleva vida humanas y es lo que más hay que cuidar", aseguró Don Ortega.

Juani, como le dicen sus amigos, jugaba a ser chofer en el sillón de su casa. Con la taperilla de su padre y el ruido fingido de un motor, pasaba horas imaginando que viajaba por las calles de Mendoza. "En la época que trabajaba mi viejo, les daban los micros para que se los llevaran a su casa después del turno y así que quedaba estacionado en la puerta de la mía. Jugaba arriba de los micros, los limpiaba, cortábamos boletos", dijo con una sonrisa melancólica recordando su niñez.

Sin embargo, con el paso del tiempo las condiciones laborales cambiaron mucho para los conductores de micro, esto lo afirmó Juan Carlos: "La capacitación que tienen hoy los choferes no la teníamos nosotros. Nos subíamos al micro de coraje, nos tomaban una pruebita y nos decían 'chau, andá'. Hay que ser muy profesional, se lo dije a Juan Ignacio, 'este carnet tenés que respetarlo toda tu vida porque esto te va a dar de comer, te va a dar una casa y le vas a poder dar estudios a tu hijo".

"Además, el parque automotor se renovó, nosotros trabajábamos en condiciones deplorables. Yo tuve el lujo de estrenar un micro 0km, el embrague era como apretar nada, cuando antes nos bajábamos con el pie izquierdo acalambrado", comentó entre risas Juan Carlos.

"Juancito es una persona muy querida, muy solidaria, estoy orgulloso por él. Él tiene un carácter muy especial, es muy dócil, muy buen compañero, un amigazo. Cuando me contó que le salvó la vida a un niño me largué a llorar. Estoy muy feliz de ser su padre"