Valle Grande (San Rafael) puede convertirse en el primer santuario de cóndores del país si prospera la idea que la Fundación Bioandina ya ha comenzado a tejer con autoridades locales para aprovechar y proteger la creciente población de cóndores de esta zona, visibles usualmente para quienes se dan el lujo de mirar el cielo.
Sería un inigualable imán para el turismo la posibilidad de avistar de cerca al majestuoso cóndor en el principal paisaje sanrafaelino. De hecho, sobre todo en el atardecer y cuando no hay demasiada gente, estas preciosas aves se pueden observar en el dique del Valle y zonas aledañas, junto con sus primos los jotes.
Es que desde hace al menos ocho o nueve años es posible y usual ver a los cóndores sobrevolar en la zona, sobre todo en dos sitios. Uno es por sobre el dique, ya que tienen un posadero cerca y otro en el Cañón del Atuel, en inmediaciones de la formación llamada como el "submarino". Conocedores del tema han llegado a contar 18 ejemplares en el lugar. Antes habían desaparecido por la caza.
Considerar como santuario esta zona implica un trabajo en conjunto con autoridades y pobladores, incluso, llegar con el mensaje a eventuales cazadores.
Sandrine Rivier, colabora en San Rafael de la Fundación Bioandina, explicó: "Dada la población local de cóndores, que es bastante importante, queremos aprovechar en el marco del Programa de Conservación del Cóndor Andino de hacer un nuevo proyecto y establecer un santuario".
Las personas que trabajan y viven en Valle Grande deberán ser parte para lograr conformar un santuario, ya que esto implica algunas pautas cuyo fin es mejorar las condiciones de vida de esta ave carroñera.
Son reglas para favorecer su progreso: no envenenar los cadáveres de animales que son la fuente principal de alimento de estas aves, por supuesto no cazarlos y en general educar a la gente sobre el tema. No se prohíbe la caza de otros animales pero se pide no cazar con balines de plomo ya que luego el cóndor al alimentarse de animales cazados con este método se envenena.



