Mendoza Domingo, 11 de noviembre de 2018

Hace 16 años Charly García revolucionaba los Tribunales locales

A la Segunda Cámara del Crimen llegó acusado de lesionar a una mujer, pero se fue inocente e idolatrado por sus fans.

Nunca antes los tribunales mendocinos fueron un hervidero un viernes al mediodía. Nunca antes un juicio oral y público fue tan público y a sala llena durante dos audiencias consecutivas. Nunca antes el acusado de un delito penal se cansó de firmar autógrafos a los presentes al punto de verse obligado a irse apenas supo que era inocente. Nunca antes una sentencia fue festejada con gritos y aplausos, como si hubiera sido un campeonato mundial. Nunca antes de Charly García, que hace 16 años revolucionó el Palacio Judicial, cuando fue juzgado por lesiones y finalmente, declarado inocente.

El episodio que sentó al ídolo del rock nacional en el banquillo había ocurrido el 2 de marzo de 2000 en el céntrico pub La Reserva, tras un recital en el Malvinas Argentinas, pocas horas antes de su milagroso vuelo en caída libre desde el piso 9 del hotel Aconcagua a la pileta. Hoy a las 22 el canal NatGeo emite un documental sobre el músico haciendo eje en ese momento emblemático y previo a ser detenido en el alojamiento por el delito de lesiones.

La denunciante fue una fan -Gladys Navarro- que lo acusó de haberle arrojado una silla por la cabeza durante una batahola en el pub de calle Rivadavia. "Durante el debate quedó en evidencia que ella buscaba protagonismo", evoca hoy Adelmo Argüello, fiscal de Cámara jubilado, que al cierre del alegato directamente no acusó a Charly porque la denuncia no tenía sustento probatorio. Promediaba el viernes 4 de octubre de 2002 y la inocencia de García era inminente.

La sentencia fue leída por el juez de la Segunda Cámara del Crimen, Roberto Uliarte, hoy también retirado. "Absolviendo lisa y llanam...", alcanzó a leer el magistrado a las 12.48, y el público festejó con gritos y aplausos la suerte procesal del músico.

El hoy ministro de la Suprema Corte, José Valerio, y Roberto Yanzón completaron el tribunal y firmaron el fallo unánime.

El año del "que se vayan todos"

Terminaba lentamente el 2002 y Mendoza -como el resto del país- seguía en terapia intensiva por la caída de Fernando De la Rúa, el "que se vayan todos", el corralito financiero que no solo había impactado en los bolsillos y en los bancos, sino también en el sistema judicial, a donde llovían amparos para recuperar algo del tantísimo dinero atrapado en los tesoros del país por decisión del ministro de Economía, Domingo Cavallo.

Aquí, el radical Roberto Iglesias festejaba haber gambeteado al monstruo del default y se preparaba para renegociar el bono Aconcagua en el exterior. Mendoza también tenía su cuasimoneda: el Petrom, cuya circulación derivó en complicaciones para los tenedores públicos y privados.

Gastón Pauls comenzaba a filmar Iluminados por el fuego y 4.000 planes sociales caían en el país.

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