Mendoza Domingo, 25 de noviembre de 2018

Gareca y su gestión plagada de "eventos desafortunados"

El secretario de Cultura ha estado envuelto en polémicas desde que asumió. El último fue el plagio del afiche vendimial.

Cuando estaba en 5° grado de la escuela Guillermo Cano, Diego Gareca decidió que sería radical. Lo ha contado en los medios de comunicación muchas veces. Por esa época, vivía en Guaymallén y pasaba cada día por la puerta de un comité de la UCR, este lugar le daba curiosidad y cuando se enteró en qué consistía la política, se sintió atraído y se propuso incursionar en ella. Sin embargo, su tarea como funcionario público, al frente de la Secretaría de Cultura, le depararía más complicaciones de las que quizás alguna vez se imaginó. La última de ellas ha sido la de enfrentar el escándalo de repercusión mundial que generó que el afiche ganador de la Vendimia 2019 resultara ser un plagio perpetrado por diseñadores mendocinos. Este suceso ha sido una especie de corolario de una seguidilla de "hechos desafortunados" que tienen a Gareca como protagonista directo o indirecto. Primeras incursiones políticas

Su relación con la política se dio en paralelo con su desarrollo como promotor cultural. Ambos aspectos se unieron cuando comenzó a trabajar en el municipio de Godoy Cruz. Con el tiempo, fue director de esa área y luego, Alfredo Cornejo lo convocó para que se hiciera cargo de la Secretaría de Cultura de su gobierno en la provincia.

Gareca no viene de los círculos artísticos elitistas. Viene del trabajo comunitario y territorial. Este perfil lo ha acercado a la gente y por eso ha intentado darle a su gestión una impronta popular. Sin embargo, su paso por Cultura no ha sido fácil. Los problemas derivados de la administración pública no deberían sorprender, puesto que gobernar un área es tener que sortear conflictos en forma permanente.

Lo particular es que los inconvenientes de Gareca se han hecho populares en forma viral y algunos de ellos han repercutido estruendosamente en los medios. Algunos han sido fruto de decisiones propias muy cuestionadas y otros, de hechos fortuitos. Juventud y militancia

Su militancia política comenzó a los 18 años, en la Juventud Radical. Al mismo tiempo, trabajaba en su barrio, con los vecinos de la Estanzuela, que quisieron colaborar con él para armar un centro cultural y una biblioteca popular, a la que bautizaron León Gieco, músico que más tarde apadrinó el emprendimiento.

Por esas épocas, decidió estudiar Ciencias Políticas, carrera que no continuó. Más tarde, incursionó en Psicología Social y sus primeros pasos en el trabajo institucional fueron como asesor de una concejala de Godoy Cruz.

En el municipio pasó por diversas áreas, hasta convertirse en el director de Cultura, en la gestión de Alfredo Cornejo como intendente.

Escollos

Cuando Cornejo fue electo como gobernador, Gareca quedó entre sus colaboradores más cercanos. No fue una sorpresa, entonces, que fuera elegido para hacerse cargo de Cultura.

Su incursión en el Ejecutivo comenzó de una manera -si se quiere- simpática: una de sus primeras acciones fue tomar la brocha y el rodillo, y pintar, junto con un grupo de gente que quiso ayudarlo, el edificio de calle Gutiérrez y Patricias Mendocinas, donde se producían los trajes para la Fiesta de la Vendimia. No tardaron en llegar

Uno de los primeros cuestionamientos fue la contratación del actor estadounidense John Malkovich, quien vino a Mendoza como invitado del festival de Cine Mirada Oeste. En esa oportunidad, Malkovich fue convocado por Cultura para realizar un espectáculo en el que leía textos de Ernesto Sábato en el teatro Independencia. El resultado fue olvidable, en cuanto a calidad y a público.

La gestión fue puesta nuevamente en tela de juicio cuando tomó una decisión muy peculiar: convertir las playas de estacionamiento del Centro Cultural Julio Le Parc en una improvisada escuela de verano, para lo que el espacio se llenó de piletas de lona. Esta actividad se denominó Verano de culillos y apuntó a captar a los niños de San José y zonas aledañas.

En ese momento, Gareca aseguró que también era para acercarlos al arte, ya que además de las piletas, los chicos tenían actividades y talleres artísticos.

La determinación recibió muchas críticas. La principal fue que el centro cultural no tenía las comodidades que debe tener una escuela de verano y que el impacto que pueden producir 300 niños utilizando los servicios de las instalaciones no iba a ser positivo. Verano de fuego y peligros

El verano del 2017 no fue precisamente tranquilo para Gareca. El 18 de enero a las 17 una espesa nube de humo negro se alzó sobre el centro mendocino. Era el resultado del fuego que consumía la cúpula del Espacio Contemporáneo de Arte (ECA). El incendio dañó el techo, los vitrales y parte de las obras de arte que se guardaban allí. El incidente también le valió una multa de $7.000 que le colocó el Tribunal de Cuentas de la provincia. Además, la directora del ECA, María Laura Tine, recibió una sanción de $10.000, y la directora de Administración, Judith De Liberato, una de $20.000 por irregularidades en la licitación del arreglo.

Otra pérdida para el arte local que sucedió ese verano fue la destrucción de una escultura del Museo Fader. La réplica del Doriforo de Policleto -la obra original data del 450 a.C.- se desmoronó de su tarima y quedó sumamente dañada. El Gobierno prometió restaurar todas las esculturas del jardín del Fader.

La saga de infortunios continuó con el accidente de un obrero que participaba en el armado de la Fiesta Nacional de la Vendimia, afectado por una descarga eléctrica y culminó con lo que podría haber sido una tragedia: la caída de una inmensa grúa, en medio de un ensayo de la Fiesta, que afortunadamente, cayó sobre unas gradas desocupadas. Tristeza

En los comienzos del 2018, un hecho tristísimo enlutó a la Cultura de Mendoza: la muerte repentina de la escritora Liliana Bodoc. Ese triste suceso, tuvo lugar de regreso de una gira por Cuba, en la que Bodoc, Gareca y otros funcionarios representaron a Mendoza.

Los restos de la escritora fueron velados en el pabellón central de la Secretaría de Cultura. La realeza

Los albores de la Fiesta 2019 denotaron que la Vendimia vendría complicada. El escándalo se desató cuando Paula Spinello, una de las dos candidatas trans que se presentaron en Guaymallén -la otra fue Victoria Martínez- realizó un crítico posteo en Facebook : "Cuando Guaymallén y sus autoridades sean realmente inclusivos, ese será el momento en que una mujer trans gane una corona distrital".

Además, la postulación de las candidatas trans provocó polémicas entre las ex reinas integrantes de la Corenave. Pero los cuestionamientos vendimiales siguieron en Malargüe. Allí fue destituida la reina 2018 por haberse casado. Las autoridades municipales justificaron la decisión, sosteniendo que este punto estaba contemplado en el reglamento comunal, que no coincide con el que actualmente rige en la provincia.Polémicas reproducciones

Gareca no es novato en cuanto a producciones gráficas cuestionadas. El primer hecho de estas características fue el de los afiches con el que se conmemoró el bicentenario del Cruce de los Andes, en el que el general San Martín aparecía retratado en escenas relacionadas con la cultura americana e inglesa (como la réplica de un cuadro de Andy Warhol y la tapa del disco Abey Road, de los Beatles).

Pero a Gareca no le tembló la voz a la hora de defender estos productos y aseguró que la gente se los sacaba de las manos.

De todas maneras, las repercusiones por el plagio del afiche de Vendimia fueron más estridentes que las de las peculiares imágenes de San Martín. Federico Bordón, Pablo Morales y Juan Pablo Encina, fueron los autores de la imagen que resultó electa para ilustrar y publicitar la Vendimia 2019. Pero con el correr de las horas, se viralizó el trabajo del filipino John Ed De Vera y no hubo lugar a dudas: la obra de los mendocinos era una copia apenas modificada de esa ilustración.

Los diseñadores autores del plagio pidieron disculpas públicamente, pero tanto ellos, como el jurado integrado por Verónica Miguez, Carolina Clavijo, Celia Iannizzotto, Federico Ontanilla y Susana Cabrera, y los funcionarios de Cultura, quedaron en el centro de la escena pública.

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