Este año enviarán 300 presos a la nueva cárcel federal

El martes trasladaron al flamante presidio a los primeros 24 internos, de un total de 768 reos federales de Mendoza.

Con 24 presos finalmente comenzó a funcionar este martes, de forma parcial, la nueva cárcel federal de Campo Cacheuta, ubicada frente al penal de Almafuerte, en Luján. Antes de fin de año serán alojados allí 300 presos federales (casi la mitad de su capacidad total), hoy repartidos en distintas cárceles de Mendoza. El 15 de octubre, a más tardar, la nueva penitenciaría federal pasará a manos de las autoridades nacionales. Antes de que finalice 2019 aspiran a que el penal esté totalmente ocupado y funcionando a pleno.

Así lo confirmó a Diario UNO el titular del Servicio Penitenciario Provincial, Eduardo Orellana.

Detalló: "Enviamos una primera tanda de 24 internos y en breve alojaremos otra cantidad similar. Todos son presos de muy bajo riesgo de fuga y buena conducta, selección que hicimos porque las obras para concluir el establecimiento aún continúan y queremos darles seguridad y tranquilidad a los trabajadores que a diario están allí".

La habilitación del nuevo presidio, el primero de Mendoza perteneciente al Estado nacional, generará una conveniente descompresión en la población carcelaria.

"Enviar 300 internos allí es una cifra importante porque representa el crecimiento de toda la población carcelaria de Mendoza en un año", graficó Orellana.

La cantidad de personas que llegan a poblar las cárceles mendocinas cada años es mucho mayor, pero así como entran también hay un flujo importante de presos que recupera su libertad. Esta entrada y salida dejó en 2017 un aumento en la población total de unos 300 nuevos internos.

Como hasta ahora la Nación nunca tuvo cárcel en Mendoza ni en Cuyo, todos los condenados y procesados con prisión preventiva por delitos en los que interviene la Justicia Federal, siempre estuvieron alojados en las penales provinciales.

Orellana precisó que "actualmente tenemos en nuestras cárceles 768 presos por delitos federales".

Es decir, casi la mitad serán enviados al nuevo establecimiento antes de que finalice el año, y la otra mitad, si todo sale de acuerdo con lo planificado, el año que viene.

¿De que depende? Primero de que finalicen las obras de penitenciaría federal y luego poner en marcha una serie de servicios que sí o sí va a tener que prestar o disponer el Estado mendocino y que no se instrumentan de un día para el otro.

El jefe del servicio penitenciario mendocino lo explicó al detalle: "No se trata de trasladar allá 700 personas y ya está resuelto el tema. Por la normativa actual el complejo necesitará una escuela para los internos, que hay que montar".

Señaló que "para eso la DGE (Dirección General de Escuelas) seguramente necesitará más presupuesto porque tendrá que asignar horas y buscar docentes que vayan allá a dar clases".

Indicó que "también se va a tener que evaluar el servicio del transporte público de pasajeros, aumentar la frecuencia para las visitas. Del mismo modo habrá que firmar algún convenio con la Nación para atender en los hospitales provinciales a los internos federales que necesiten intervención de alta complejidad y no puedan ser atendidos en la nueva cárcel".

El detalle de Orellana vino a ejemplificar que con los primeros internos que están siendo trasladados y el traspaso a las nuevas autoridades nacionales en no más de dos meses se abre un proceso que se va a terminar de completar, cree, a fines de 2019.

La nueva cárcel ya tiene un director designado por la Nación, que ya está en Mendoza esperando asumir.

Pero aún no tiene los guardiacárceles del Servicio Penitenciario Federal.

Son 90 penitenciarios que están llegando a Mendoza para ocupar su nuevo puesto de trabajo, pero que previamente se tienen que acomodar, buscar alquiler para instalarse y poner todo en condiciones para tomar sus labores.

Alivio en la cárcel de mujeres

La población total que permanece tras las rejas en Mendoza llega a unas 4.700 personas. De ese universo, apenas 140 son mujeres, de las cuales algo más de un centenar está en el penal de El Borbollón, que aunque cueste creerlo está colapsado porque es muy pequeño.

La nueva cárcel federal traerá un gran alivio al penal de mujeres porque la mitad de su población, unas 50 presas por casos de tráfico o tenencia de drogas, serán enviadas al nuevo establecimiento.

Al sistema en general también le dará algo de sosiego ya que hoy la capacidad total del sistema penitenciario provincial está sobrepoblada en unos 800 a 900 internos.

El traslado en los próximos 18 meses de casi 800 presos federales a la nueva cárcel, dejará las cifras emparejadas.

Hoy la población penal se reparte en cinco establecimientos penitenciarios y dos colonias penales.

El más poblado es Almafuerte, en Campo Cacheuta, Luján, con unos 1.600 internos. Le siguen el viejo penal de Boulogne Sur Mer, en Ciudad, con unos 1.200; el de San Felipe, vecino del anterior, con otros 1.200; el de San Rafael, con 450 reos, y el de mujeres, con 150, y dos colonias con 100.

La población penal de Mendoza

Penitenciarías/ internos

Almafuerte/1.600

Boulogne Sur Mer/1.200

San Felipe/1.200

San Rafael/450

Borbollón (de mujeres)/150

San Rafael/50

Lavalle/50

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