Mendoza Domingo, 15 de abril de 2018

El trauma de Delfín Álvarez, aquel vicegobernador que fue olvidado por Dios

Fue el segundo de José Néstor Lencinas entre 1918 y 1919. Del lado derecho de su cuerpo no tenía el ojo y el brazo estaba inmovilizado. Fue enjuiciado y destituido.

Perfil izquierdo. Era su costado sano. El otro, el derecho, estaba dañado. Le faltaba el ojo, el brazo estaba inmóvil y la pierna apenas le servía para renguear torpemente. Algunos diarios de la época hacían una cruel mención a eso. "Media res", "Hombre olvidado por Dios", decía el diario La Tarde al referirse a él.Delfín Álvarez había vivido con su lado izquierdo sano y su derecho en escombros desde que era niño. Más exactamente desde la noche del 20 de marzo de 1861, aquella tremenda del terremoto. El niño Delfín sobrevivió, pero las huellas de aquella noche de temblores y de fuego lo acompañaron para siempre.Álvarez nunca ocultó su lado derecho y, en ruinas y todo y solo tapando el hueco de su ojo con un pañuelo, llegó a ser vicegobernador de Mendoza cuando José Néstor Lencinas llegó a la gobernación. Pero, aun así, la vida no le sería fácil. Enfrentando a su propio partido, fue tratado de insano, fue el primer integrante del Ejecutivo sometido a juicio político en la historia mendocina y fue destituido por oponerse a la Ley de Dietas de los legisladores. Fue lencinista y murió conservador.Hoy, en este presente, es fácil reconocerlo en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura de Mendoza. Es el único de los gobernadores y vices retratado totalmente de perfil. Su perfil sano. El izquierdo. Es el recuerdo más visible que hay de él. Y una calle de La Colonia, en Junín, donde estaba su finca y en donde vivió la mayor parte de su vida. Esa vida que se apagó sin que se tenga una fecha precisa y tampoco certezas sobre dónde está su tumba y si hay descendientes.Quién fueNo hay mucho sobre él, pero un trabajo del profesor e historiador Enrique Zimmermann, publicado en 2012 en el número 29 de la Revista de Estudios Regionales, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, permite reconstruir parte de la vida de Delfín Álvarez.Allí Zimmermann, que en diálogo con este medio indicó que pese a un detenido trabajo de campo no pudo ubicar su tumba, estimó la fecha de nacimiento de Álvarez entre 1850 y 1858, aclarando que muchos de los escritos referidos al vicegobernador "se extraviaron, pero otros desaparecieron, como las actas literales del juicio político, que han sido arrancadas".Junín fue su tierra. Allí se casó, en fecha no precisa, y "tuvo tres hijas. Una murió muy joven y las otras dos no se casaron ni tuvieron descendencia", explicó el historiador.No se sabe muy bien cuándo ni cómo empezó su vida política. En cambio se sabe que cuando tenía cuarenta años de edad se desempeñaba como juez de paz suplente en San Martín, cargo al que renunció en 1896. En 1911 cumplió funciones como director de la Compañía de Luz y Fuerza. Posteriormente fue legislador por la bancada radical, en 1916.Del 6 marzo de 1918 al 14 de setiembre de 1919 se desempeñó como vicegobernador de la provincia. Dardo Olguín dice que Delfín Álvarez obtuvo ese cargo porque era de perfil bajo y, por ese motivo, buena compañía del arrollador Lencinas."El hombre que acompañó a Lencinas como vicegobernador fue don Delfín Álvarez, antiguo correligionario, honesto, sencillo, sin mayores luces que los distinguieran ni lo sacaran de una discreta mediocridad. Estos antecedentes se tuvieron en cuenta para incluirlo en el segundo término...", dice Olguín.A mediados de 1918 Lencinas tuvo que tomar licencia por razones de salud y se alejó de la provincia. La gobernación quedó a cargo de Álvarez, muchísimo menos carismático y firme que el Gaucho. Al poco tiempo había una fuerte división en el partido y una crisis en el gabinete.El momento de mayor tensión se produjo cuando los legisladores pretendían aprobar la Ley de Dietas y Álvarez alertó de que si se aprobaba, la vetaría.El 20 de setiembre de ese 1918 Lencinas reasumió el cargo, para aplacar las aguas. La figura de Álvarez ya estaba dañada a esa altura. Acorralado y sintiéndose amenazado, el vicegobernador dejó su residencia oficial y se refugió en la casa del bodeguero Pascual Toso. Esto fue visto casi como una traición por el lencinismo.Con total intencionalidad, comenzaron a hacer correr una serie de versiones sobre la salud mental de Álvarez y la Legislatura pidió que fuera sometido a un examen médico psiquiátrico y su suspensión momentánea.La división y las acusaciones fueron el argumento del presidente Hipólito Irigoyen para intervenir Mendoza. Esta intervención llamó a elecciones para la Legislatura, que fue ganada por un margen abrumador por el lencinismo el 22 de junio de 1919; el 25 de julio Lencinas y Álvarez regresaron a sus cargos de gobernador y vice. Pero a esa altura, Delfín ya estaba fuera del partido y casi inmediatamente cayó sobre él un pedido de juicio político que enfrentó por varios meses a toda la sociedad mendocina.Lo cierto es que después de esto, separado del cargo el 14 de setiembre de 1919, estuvo un tiempo en Buenos Aires. En 1926 fue elegido diputado por el Partido Liberal y luego se sumó a los conservadores.Pero ya su historia se difumina y poco se sabe de él. Solo se sospecha que debe de haber pasado sus últimos días en su Junín.