"Yo sé perfectamente que lo que cobramos es una miseria, pero si hago paro me descuentan el ítem aula y lo poco que cobro se vuelve nada", decían ayer muchos docentes que a regañadientes -muchos de ellos vestidos de negro a modo de protesta- finalmente iniciaron el ciclo lectivo.
El ítem aula lo hizo otra vez. Logró que, aunque conscientes de la precariedad, varios docentes optaran por no seguir perdiendo más poder adquisitivo y sin mayores planteos llegaron a las aulas.
Tal vez el fantasma del descuento explique en cierta medida la abismal disparidad en los porcentajes de adhesión al paro de 48 horas convocado por el SUTE: para el gremio hizo paro el 75% de los docentes; para el Gobierno la adhesión rozó el 6,5%, lo que le alcanzó al gobernador Alfredo Cornejo para tildar la medida como un "fracaso".
"Sobre 710 escuelas cargadas -en total son 1.700- en el sistema on line de la DGE, tenemos ya 30.000 liquidaciones, que en algunos casos son cargos y en otros, horas cátedras. Esto nos da un presentismo del 93,5%. Pero para confirmar los datos de este sistema hemos enviado a unas 100 personas a recorrer las escuelas y el porcentaje de la mañana se mantiene en una adhesión al paro del 6,5%", lanzó Jaime Correas, director general de Escuelas.
En un sondeo que realizó Diario UNO, ese presentismo casi forzado, se pudo ver no sólo en el Gran Mendoza, sino también en el Valle de Uco y en el Este provincial.
Marchas y reclamos
"Fuimos 5.000 compañeros los que marchamos por la mañana a Casa de Gobierno. Lamentablemente muchos no pudieron plegarse por el brutal descuento que significa perder el ítem aula, pero aún así las clases no comenzaron con normalidad en el 75% de las escuelas porque ese fue el porcentaje de ausentismo docente", insistió Adrían Mateluna, admitiendo el freno que ejerció el ítem aula.
Como estaba previsto, el gremio marchará hoy también a las 18 desde Rivadavia y San Martín hasta Casa de Gobierno, para cumplir con la segunda jornada de paro convocada por CGT y CTA.
Abrazo simbólico a una escuela
El paro en el inicio del ciclo lectivo dividió aguas, entre algunos padres que reclamaban que sus hijos eran rehenes de la medida y otros, que apoyaban el reclamo docente.
En la escuela EBTA, de Vista Flores, Tunuyán, la comunidad decidió implementar una protesta que dejó a unos y otros conformes: los docentes asistieron vestidos de negro en señal de luto y tanto padres como alumnos participaron de un abrazo simbólico al colegio en apoyo al reclamo docente. La misma forma de protesta se aplicó en la escuela Quintana, de Ciudad.
"La decisión se tomó en una asamblea, por varios motivos: por un lado, hay que reconocer que el bolsillo no resiste un descuento más y por el otro, que este paro en particular no tiene mucho sentido porque el decreto para el aumento ya está firmado y no se va a modificar por esto", se sinceró Mariano Ramírez, uno de los docentes vistaflorinos.
La negativa de muchos docentes a perder dos días de ese plus salarial hizo que bajara notablemente el impacto del paro del SUTE.
El peso del ítem aula se sintió en Mendoza
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