Mendoza Viernes, 12 de octubre de 2018

El padrino de bautismo, el mayor sospechoso en el caso de la nieta 117

Comenzó el juicio para determinar las responsabilidades por la apropiación de Claudia. Están acusados el matrimonio que la recibió y un cuñado de esta pareja, que fue el entregador.

La Justicia Federal de Mendoza comenzó a desentrañar ayer las responsabilidades de quienes estuvieron involucrados en la apropiación de Claudia Verónica Domínguez Castro, hija de dos desaparecidos de Mendoza. Ella es la 117 ª que recuperó la identidad en la Argentina y la tercera mendocina, después de Ángela Urondo Raboy y Celina Manrique Terrera. Debe sumarse la nieta 127, encontrada después, hija de otra desaparecida mendocina, Pichona Moyano.

En lo que es el octavo juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza, por hechos ocurridos antes y durante la última dictadura, deben responder el matrimonio que crió a la joven y el principal sospechoso, confeso entregador de la por entonces bebita recién nacida. Se trata de Segundo Carabajal, ex miembro del Ejército, cuñado de la pareja que recibió a Claudia (de quien fue su padrino de bautismo) con falsa documentación y certificado medico apócrifo, firmado por el médico Rolando Antonio Gómez Navarro, ya fallecido.

Claudia es hija de Walter Domínguez y de Gladys Castro, secuestrados ambos en diciembre de 1977. Ella estaba embarazada de 6 meses y dio a luz en cautiverio en marzo de 1978. Antes de ser raptada trabajaba en una panadería. Él era estudiante de Arquitectura y chofer de la línea 3. Los dos militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista, que en aquel último mes del '77 sufrió una brutal embestida de las fuerzas represoras, ya que en 4 días 8 personas fueron víctimas de secuestros y todas ellas continúan desaparecidas.

En el debate iniciado ayer y que duraría aproximadamente un mes, se leyó el requerimiento de elevación a juicio escuchado atentamente por Claudia a quien por momentos se la vio conmovida sobre todo cuando la lectura repasó parte de su infancia.

Luego los tres imputados tuvieron la oportunidad de hablar, pero prefirieron abstenerse. No obstante fueron leídas indagatorias de la instrucción en las que el matrimonio Bozzo-Reitano reconoce que anotó como propia a quien no era su hija mientras Carabajal si bien admite que él entregó a la niña se consideró inocente de los cargos que se le imputan.