El departamento de superó otras 24 horas, pero sigue haciendo equilibrio por la delgada línea que lo separa del estallido social. Mientras, las protestas de los trabajadores municipales continuaban en la calle, el intendente estuvo durante gran parte de la jornada refugiado en su despacho "haciendo gestiones y no hablará, por el momento", indicó un improvisado vocero.
Mientras, el equipo de prensa de la Municipalidad difundía un único comunicado, en donde decía que "la Vendimia en Santa Rosa ya está en marcha" e invitaba a una conferencia de prensa para hoy, con el fin de dar a conocer todo el calendario con actividades de la Vendimia departamental 2016", en el Concejo Deliberante se designaban las autoridades de la Comisión Investigadora que evaluará si hay elementos suficientes para destituir al intendente.
Durante la mañana del jueves, hubo algunos momentos de tensión. Gritos, algunas corridas, algunos insultos y una reja que fue casi arrancada del edificio del Concejo. La violencia no se desató, sólo por el carácter naturalmente pacífico de los trabajadores santarrosinos y un solvente manejo de la situación por parte del jefe de la Comisaría 21, José Barroso, que siempre mantuvo un diálogo fluido con los reclamantes y logró aplacar los ánimos en los momentos más candentes.
La Comisión Investigadora quedó conformada por los 10 concejales y presidida por el edil Antonio Ponce, quien fue presentó el pedido de su formación, y se tomarán hasta el miércoles para ir reuniendo documentación que permitan analizar los 12 cargos que pesan sobre Salgado.
Además, el cuerpo en pleno decidió intimar al intendente para que deje sin efecto el decreto que dictó el martes a última hora, resolviendo el "cierre transitorio" de la Municipalidad. Los concejales exigieron que la comuna garantice la atención al público y la prestación de los servicios esenciales.
Esa falta de servicios ya ha costado una vida en forma indirecta y se la podía calificar de la primera víctima derivada de la crisis.
Entre tantos servicios que no se prestan, uno es el de la provisión de agua potable con camiones cisterna, a lugares alejados.
El lunes a las 17, en la Finca Salinas de la calle Gobernador Civit del distrito de La Dormida, Fernando Román (32) intentaba improvisar una solución para tener agua.
Román, un conocido vecino, decidió colocar una bomba extractora en un pozo, al menos para resolver la emergencia. En una mala maniobra, recibió una descarga eléctrica que lo dejó desvanecido. A pesar de que fue trasladado por su propia familia al hospital Arenas Raffo, de la villa cabecera, los médicos de guardia sólo pudieron certificar su fallecimiento por paro cardiorrespiratorio.
Al límite
Todos los sectores, desde los concejales hasta los trabajadores, saben que están al límite. Por ahora no se han producido daños, ni heridos y tampoco hubo personas acusadas de desmanes pero, cada hora que pasa sin que se avizoren soluciones, el caos está más cerca.
El Concejo pretende seguir con prolijidad los pasos que conduzcan a la destitución y en ese camino ya está incluido el bloque oficialista, pero los trabajadores están cada vez más angustiados e indignados. Más allá del cobro de haberes, ahora lo que la planta municipal exige es que el intendente deje su sillón.
Los caminos parecen ser sólo dos: o la renuncia o la destitución.
El único que todavía imagina otra alternativa es el propio Salgado, que cada vez tiene menos fieles.
