El gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo defendió el proyecto por el cual pretende obligar a los presos a trabajar o estudiar y criticó a los que se oponen o han echado un manto de dudas sobre él. Lo hizo tras un acto en la Base Cóndor, donde se nombraron nuevos policías y se presentó equipamiento adquirido.
"Hay un enorme apoyo en la ciudadanía en lo que estamos planteando sobre que las personas que estén detenidas, obligatoriamente, para poder ser parte de los beneficios, tengan que trabajar o estudiar. Antes era un derecho, ahora una obligación", manifestó.
Según Cornejo, en el año y medio que lleva como gobernador, aumentó la cantidad de internos que estudian y que trabajar, pero la mitad de los presos no hace ninguna de los dos.
"No es fácil estar en las cárceles, no es para estar de vacaciones con cuatro comidas gratis, se priva de la libertad y deben pagar por el delito que han cometido", reclamó el mandatario mendocino.
Cornejo negó que se trate de trabajo forzado lo que se pretende hacer y explicó que trabajar y estudiar será obligatorio si quieren acceder a los beneficios que indica el Código Penal. "Para que no reincidan queremos simular las mismas condiciones que aquel que trabaja", señaló.
Sin nombrarlo, Cornejo también criticó al juez de Ejecución Penal Sebastián Sarmiento, que afirmó durante la mañana del martes que hay muchos presos que quieren trabajar y no pueden y que hacen falta inversiones. Sobre esto, Cornejo enumeró una serie de inversiones en varias penitenciarias de la provincia y aseguró que escuchó algunas opiniones similares a las del magistrado pero que estos "no se animan a decir que creen que no deberían estar presos" algunos internos.
"Esto está pensado profesionalmente, no fue una ocurrencia", explicó el mandatario, aducindo que está todo planeado, incluso el financiamiento.



