Mendoza Domingo, 22 de julio de 2018

Cobos vs. Cornejo, único combate de interés

Poder y contrapoder. El senador se anota en la carrera para la gobernación. El mandatario sólo esta preocupado por la recesión.

Dos viejos conocidos. El senador Julio César Cleto Cobos y el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo. Dibujo: Diego Juri. 

La política criolla, como corresponde a un país en crisis infinita, se amoldó a un estado de ebullición y espasmo sin tregua.

No conocemos otra cosa.

No sabemos cómo se vive bajo cierta armonía y con un horizonte de mínima previsibilidad económica.

Ni la cotización del dólar, mañana, sabemos. Algo tan simple de saber en cualquier otro país de la región, salvo Venezuela.

Las reyertas se suceden y multiplican en todas las direcciones. Contra propios y extraños.

En este catch as catch can generalizado, en esta variopinta lucha libre que oferta el escenario nacional, Mendoza cuenta con una ventaja nada desdeñable.

Hay, hoy por hoy, aquí, dentro de las estrictas fronteras provinciales, un solo lance político importante que reduce todos lo demás a escaramuzas menores, a ejercicios de tiro al pato en la feria de las vanidades.

Se trata del duelo entre Alfredo Cornejo y Julio Cobos. Entre el gobernador y el ex gobernador.

Entre dos hombres que conformaron, durante largo tiempo, una férrea dupla política, una efectiva alianza que sirvió para llevarlos, fugazmente, a las altas cúspides del poder nacional.

Cobos, el único contrapoder

El mano a mano entre Cornejo y Cobos se viene palpitando desde tiempo atrás. Pero no terminaba de cuajar, de tomar forma.

Otros tiempos. Cuando Cobos y Cornejo estaban muy cerca.

Otros tiempos. Cuando Cobos y Cornejo estaban muy cerca.

En la semana que pasó, Cobos fue una estrella del espacio mediático al conmemorarse los diez años de su famoso voto no positivo.

Ni lerdo ni perezoso, aprovechó para reiterar su voluntad de involucrarse en la carrera para la gobernación del año que viene.

Y de paso, cañazo, le envió algunos mensajes al actual mandatario. Le dijo, por ejemplo, en el programa Séptimo día, de Canal 7 Mendoza: "Cada uno gobierna como gobierna. Yo no le niego a Cornejo que pueda elegir quién debe venir en su lugar. A lo que no tiene derecho es a generar un obstáculo, para que resulte un proceso abierto".

Cosas como esas. No mucho más.

¿Por qué esta aparición estentórea del senador? ¿Por qué ubicarse en el centro exacto del ring mendocino?

Algunos lo atribuyen sólo a su vanidad. A su adicción a los flashes y los mimos del público.

Pero hay una lectura más elemental y abarcadora. En el ámbito local, el gobernador no cuenta con rivales de fuste a la vista. No los tiene en la oposición pero tampoco en el sindicalismo o el campo privado. Incluso sus disputas con la Justicia, vía Suprema Corte, se han atenuado considerablemente.

Por lo tanto, la única figura pública, con suficiente conocimiento y validación popular, que se le puede plantar enfrente, es Cobos.

A Cobos lo necesitan, como contrapoder, hasta los propios radicales que no se sienten suficientemente mimados por el gobernador.

Lo necesita, en suma, la biosfera político-institucional de Mendoza.

Ella lo ha puesto donde está. Y el estilo Cleto de hacer las cosas acepta dicho papel con gusto. Le da protagonismo. Lo pone feliz.

Cornejo: "Lo peor no pasó"

El gobernador Cornejo no se ha inmutado en demasía con los arranques y los amagues de Cobos.

El gobernador Cornejo.

El gobernador Cornejo.

Lo conoce íntimamente. Fue su principal asesor político en los tramos más fulgurantes de su carrera pública, incluyendo la vicepresidencia de la Nación que hizo cumbre con el voto no positivo.

Algo le queda claro: a Cobos lo desaniman los contextos conflictivos y de crash, la agitación social.

Y lo que viene, en el país, precisamente, tiene, en este momento al menos, ese diagnóstico. "Lo peor todavía no ha pasado", se le escucha decir al gobernador a su equipo de trabajo, para que no se desconcentre un minuto ni baje los brazos.

Aun así, después de haber recibido en Buenos Aires los parámetros generales del ajuste en marcha y de mantener la relación con el presidente Macri en un nivel razonable de confianza mutua, el Ejecutivo local conserva la calma.

Los principales recortes ya han sucedido, se están arreglando con lo propio y las grandes obras públicas tienen un decurso asegurado: la variante Palmira, la ruta a Chile, la doble vía a San Juan o la planta depuradora de Paramillos, en Lavalle.

En cuanto a Portezuelo del Viento, la "plata grande" recién hay que ponerla en 2020, por lo cual se puede ir avanzando, mientras, en las etapas intermedias.

¿Dónde radica las mayor preocupación, entonces, de Cornejo y de sus ministros Nieri y Kerchner?

En la situación de la economía. En el posible deterioro general, puesto que de aquí a fin de año el pronóstico es netamente restrictivo.

"Nos tiene en alerta la doble pinza", dicen. Aluden a la eventual baja en la recaudación impositiva y, paralelamente, al aumento de los gastos indexados.

No hablar de candidaturas

En el plano político es donde se advierte la mayor mesura del elenco que comanda Cornejo.

El gobernador, en persona, estima que finalmente Cobos no se anotará como candidato local en 2019.

Tampoco le quita el sueño, hoy.

Quiere congelar cualquier alusión relacionada con su posible heredero.

Julio Cobos, a diez años del "no positivo". Foto: Luis Amieva / Diario UNO.

Julio Cobos, a diez años del "no positivo". Foto: Luis Amieva / Diario UNO.

"En medio de la recesión que hay y que nos espera, hablar de candidaturas es un insulto a la gente", reflexiona. Y baja la orden.

Por lo tanto, aquellos como el ministro Martín Kerchner o como los intendentes Rodolfo Suárez y Tadeo García Zalazar, que se sienten con galones suficientes como para probarse el traje de delfines, tendrán que seguir con su esfuerzo silencioso y solitario.

Cornejo estirará hasta el final su decisión. Demorará el síndrome del pato rengo hasta el último minuto.

En el interín, hace sus cálculos.

Como el posible adelantamiento de las elecciones provinciales.

Movidas en el tablero de ajedrez.

Donde él se siente rey.

Y Cobos un mero alfil, que se desplaza, liviano, ágil, siempre en diagonal.

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