Mendoza Lunes, 24 de abril de 2017

Cierran casinos en el Valle de Uco y van por los $100 millones que recaudaban

Ya no funcionan las dos salas de San Carlos y este martes cesan las de Tunuyán y Tupungato.

Desde este martes el Valle de Uco se quedará sin cansinos definitivamente. Ni rastro quedará de ellos, más allá de una causa judicial de alto impacto, una fachada abandonada y los trabajadores, cuyo futuro habrá que resolver. Desde este martes, los anexos del Casino de Mendoza en las ciudades de Tunuyán y Tupungato cerrarán sus puertas.

Todo es parte de una gran apuesta del gobierno de Mendoza encabezado por Alfredo Cornejo, que consiste en que los $100 millones anuales que se escurrían en los casinos de la región vuelvan a la economía del Valle de Uco, para reactivarla.

"Los casinos le hicieron mucho daño a las economías y el consumo en estas ciudades de Mendoza. Solo tenían máquinas tragamonedas y la gente que asistía era en más del 85% visitantes de la zona y casi nada de turistas, que buscan otra cosa", explicó el gerente general del Instituto de Juegos y Casinos, Andrés Lombardi.

El funcionario explicó: "En agosto habíamos cerrado los anexos de Uspallata (Las Heras) y Eugenio Bustos (San Carlos). En enero se cerró el de La Consulta (San Carlos) y ahora es el turno de los de Tunuyán y Tupungato. A todos se les terminó el contrato del servicio de tragamonedas y se decidió no renovarlos".

Recalcó: "Dentro de dos años será cerrado el de San Rafael porque tampoco se renovará el contrato".

Lombardi destacó: "Los cuatro anexos del Valle de Uco (Eugenio Bustos, La Consulta, Tunuyán y Tupungato) tenían ingresos anuales por $100 millones".

Y explicó: "Queremos que ese dinero no termine en un casino, sino en la economía, en el consumo de los habitantes, el comercio y la producción del Valle de Uco".

Aunque los fondos que recaudaban los anexos iban a manos del Estado para distintas políticas, el directivo del Instituto de Juegos explicó que una parte se la llevaban los dueños de las tragamonedas por la prestación y la otra, la que se quedaba el Estado, iba a distintas políticas sociales, pero no volvía ese dinero al lugar de donde había venido.

"Va a facilitar el circuito del consumo. Esta plata que se perdía en los casinos va a ir a los comercios locales, a la gastronomía y a otros sectores productivos, donde será más útil y tendrá un impacto social más efectivo".

Además del de San Rafael que tiene dos años más de vida, quedarán en pie los casinos de San Martín, Rivadavia, General Alvear, Malargüe y la casa central, ubicada en Godoy Cruz.

Todos estos anexos tienen contratos vigentes hasta 2020 y 2021 por lo que será decisión de otro gobierno qué hacer con ellos.

Lombardi puntualizó: "Aunque los niveles de juego por persona eran bajos, había una fuerte conducta de continuidad, lo que generaba un gran daño en la economía familiar de quienes asistían y en general, por el monto anual que ingresaba, repercutía negativamente en el circuito económico".

Trajo a cuenta casos graves que eran un fiel reflejo del efecto del juego: "Nos encontramos con casos de gente que se gastaba todo el sueldo, a tal punto que sus familiares iban a pedir al Municipio para el que trabajaban que les pagaran el salario por quincena para que no se gastaran toda la plata".

Capítulo aparte para los trabajadores. Dijo Andrés Lombardi: "De los que ya cerramos, la mayoría fueron reubicados. Buscaremos lo mismo para los que empleados afectados".

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