Su papá era peluquero pero nunca ejerció, despuntaba el arte cortando cabellos a sus siete hijos, familiares y amigos mientras trabajaba como empleado municipal en San Juan. Ella, al igual que tres de sus hermanos, lleva en los genes ese amor por el mundo de la peluquería. Sin embargo, iba a repetir la historia de su padre hasta que la vida le dio una oportunidad casi sin buscarla, cuando rozaba los 50 años. Y hoy se siente una mujer plena atendiendo su propia peluquería.
Carina Herrera limpiaba una escuela de estética y cumplió su sueño de ser peluquera
Carina Herrera tiene 51 años y en 2021, apenas saliendo de la pandemia, encaró con todas sus energías y el apoyo de sus seres queridos ese emprendimiento que tanto añoraba en silencio, dentro suyo.
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Fue en el 2015 que empezó a animarse a manifestar su sueño sin saber que de este modo iniciaría el camino para concretarlo. Ingresó a trabajar en el sector de higiene y limpieza de la Academia Amelie, reconocida escuela de estética y peluquería mendocina. Y allí conoció a su fundadora, Érica Gómez, quien descubrió ese deseo de Carina y la apoyó y entusiasmó para alcanzar la meta de tener su propia peluquería.
Una historia de superación que vale la pena ser contada
“Mi papá era peluquero pero no lo ejercía, le cortaba a su familia y amigos. Él era empleado municipal, no sé si le hubiera gustado dedicarse a esto, yo creo que sí porque desde que estudió peluquería cuando era joven que le apasionaba y siempre buscaba a alguien para cortarle el pelo”, recuerda Carina. Y sobre su destino, narra: “Cuando salí de la escuela primaria, tenía que decidir si seguir la Secundaria o estudiar peluquería ya que mi papá tenía máquinas antiguas, de las manuales, para trabajar. Mi papá nos incentivaba a eso ya que él a mí y a mis seis hermanos nos transmitía lo lindo que era este oficio”.
De esa familia sanjuanina numerosa, Carina con su hermano mayor decidieron estudiar peluquería y “cuando tenía 15 años abrimos un salón en el comedor de casa, con ayuda de mi papá”, cuenta. Sin embargo, a los 17 “las cosas de la vida me trajeron para Mendoza y dejé la peluquería, creyendo que sería para siempre”.
Su hermano siguió con la empresa un tiempo pero la cerró. Después, sus dos hermanos menores también se inclinaron por este arte de la estética y fundaron juntos una barbería en San Juan.
¿Y Carina? Ella armó su familia acá en Mendoza, con seis hijas y un esposo. “Nunca pensé en ponerme en Mendoza una peluquería, la verdad, pero ese anhelo estaba muy adentro mío, postergado, digamos; cortaba el pelo a mis hijas y a todo el mundo, porque eso es algo que me nace de siempre”, confiesa mientras sonríe.
Academia Amelie, un lugar que estimula la autorrealización
Ya cuando sus hijas crecieron, a través del grupo de la escuela de una de sus hijas conoció a Érica Gómez, fundadora de la Academia Amelie. “Conocí a Érica cuando tenía su estética enfrente adonde ahora tiene Amelie. Un día, en el 2015, ella puso en el grupo que necesitaba alguien de limpieza para su academia, y no sé por qué me ofrecí”, relata Carina Herrera, sentada en una de las sillas de su peluquería, sin evitar que sus ojos brillen de emoción.
“Ella conoció mi historia, y me alentó a que retomara eso que tanto me gustaba. Yo me veía grande para ponerme a estudiar y esas cosas. Pero Érica insistió, me entusiasmó y así fue como me ofreció media beca para empezar a tomar cursos en su academia, de lo que yo quisiera”, sostiene con la mirada agradecida.
Y así fue. Carina eligió colorimetría para iniciar sus estudios que continuarían con más capacitaciones en maquillaje y peinado. Hoy está por terminar un máster de estética: “Hace un año que lo estoy haciendo en Amelie, incluye dermocosmiatría, masoterapia, depilación con roll on y cera, manicuría y maquillaje”, detalla la emprendedora, quien sigue estudiando y perfeccionándose a pesar de que “ahora está un poco baja la clientela por la situación del país pero tengo mi clientas fijas, no hay que aflojar… ha subido mucho el insumo, casi todo es importado, pero me las rebusco”, afirma.
Carina Herrera venía de las épocas de los ruleros, los anillados, las tocas… “me había quedado en el tiempo”, admite, “así que le metí mucha dedicación y esfuerzo al estudio para actualizarme; siempre tenés que estar estudiando porque siempre hay cosas nuevas que aprender”, sostiene.
Todos sus elementos y productos de trabajo los cuida, mantiene y protege al máximo porque “me cuesta adquirir todo esto, son caros y mis clientas se merecen el mejor trato, la mejor atención”. De allí que trabaje con turno previo o a domicilio y lleve una ficha técnica de cada clienta, sea de sus antecedentes médicos, su tipo de cabello o de piel, “porque los estilistas tenemos que cuidar el bienestar de esa persona que viene a hacerse algo en su pelo o a maquillarse o pintarse las uñas; saber si tienen alguna enfermedad o alergia para poder aplicar productos sin que le causen un daño a su salud”, advierte.
En pandemia, nos cuenta que tuvo que dejar de trabajar en Amelie, además se contagió de Covid; pero una vez recuperada su salud, se puso a invertir en lo que hoy es un sueño hecho realidad. “De a poquito empecé a comprarme cositas, cuando estaba estudiando lo hacía también; cerré este espacio de mi casa y monté mi propia peluquería”, dice con satisfacción, al tiempo que admite que no lo hubiera logrado sin el apoyo y el empuje hacia adelante que le brindó la academia Amelie.
“Amelie es lo que me impulsó a ser lo que realmente quería ser. Los sueños se hicieron realidad en ese lugar.
Érica y todo su equipo me acompañaron mucho para alcanzar mi meta. No lo han hecho sólo conmigo, lo veo al seguir tomando sus cursos, lo hacen con todas las alumnas”, manifiesta la peluquera. Y remarca que “Érica tiene un buen corazón, soy una bendecida por haberla conocido”.
Una “pelu” chiquita donde Carina todo lo transforma
Su “pelu”, CH Estilista y Make Up, ubicada en un barrio de Guaymallén, es de pequeñas dimensiones pero tiene todo lo que un espacio de peluquería debe tener. Sofá para la espera, sillas reclinables, muebles con productos afines diseñados para sepillos, cosméticos, broches, secador de pelo y planchita, lavador de cabellos, camilla; lo que más se destaca en el lugar es la atención profesional y decididamente apasionada de Carina Herrera.
“El 29 de marzo de 2021 inauguré, no era como lo ves hoy, he ido progresando y mejorando el lugar como he podido”, asume quien ella misma, con sus propias manos, reacondicionó un sillón de oficina que se encontró tirado en la puerta de su casa para diseñar un lavabo, construyó con palets el sillón de estar, confeccionó almohadones y tapizó las sillas, restauró muebles usados para la manipulación de sus elementos de estilismo, y hasta se animó a hacer la instalación eléctrica necesaria para el funcionamiento de una peluquería.
“Este lugar es chiquito pero yo lo transformo; si necesito hacer depilación, tengo mi camilla, la instalo, corro muebles y listo”, expresa reflejando ese empuje positivo que le pone a su nueva y tan esperada vida laboral.
Como buena emprendedora, su mensaje para quienes desean iniciarse en el mundo de las peluquerías es “que no se frustren enseguida, en un rincón de sus casas pueden iniciarse, con perseverancia las metas se alcanzan”.
Lo manifiesta ella, que ha peinado a reinas vendimiales para Pascual Porco y ha sido maquilladora en desfiles de Norma López, y que –admite - “nunca creí que iba a cumplir este sueño de grande”. Ante lo cual confirma: “Hoy soy feliz porque hago lo que realmente me gusta”.
Con dos nietos y una de sus hijas viviendo en España, Carina Herrera va por más sueños que cumplir. Paso a paso, apostando al trabajo diario y a la dedicación constante, sin limitarse, quiere tener un espacio más amplio de atención “para darle más comodidad de mis clientas, y para dar trabajo también porque me gustaría tomar a personas grandes como yo que tienen experiencia pero en otros lados no les dan trabajo por su edad, para que trabajen conmigo en mi peluquería”, concluye.
Quien desee saber más de ella puede seguirla en sus redes: @kari.vero7estilista en Instagram, o Carina Herrera Estilista en Facebook.
Fundación Grupo América da la oportunidad de capacitarse en Amelie
La Academia Amelie es una de las más reconocidas escuelas de estética y peluquería de Mendoza. Y a esta firma de prestigio se une la Fundación Grupo América para otorgar 20 becas de capacitación en las diferentes propuestas de enseñanza que ofrece Amelie.
Con el objetivo de apostar por la educación y el trabajo autogestivo, Fundación Grupo América entregará 10 becas al 100% y 10 becas al 50%, para el ciclo 2024 de la Academia Amelie. Se podrá postular a cualquiera de los oficios que ofrece el instituto; las becas están sujetas al cupo disponible por carrera.
Con nueve años de trayectoria, Amelie tiene actualmente unos 800 alumnos y de su escuela se han egresado más de 12 mil personas. Entre las capacitaciones que ofrece están: un máster de estética (el que está por terminar Carina Herrera), otro de peluquería, maquillaje y estética facial, manicuría y uñas esculpidas, depilación unisex, dermocosmiatría, masoterapia y estética corporal, peinado, corte y barbería y colorista.
Quienes deseen postularse, sólo deben acceder al formulario que se encuentra disponible en el Instagram de Fundación Grupo América (@fundgrupoamerica), imprimirlo, completarlo y entregarlo personalmente en la Academia Amelie, ubicada en O’ Brien 835 de San José, Guaymallén, en horario de 9 a 20 de lunes a viernes. La recepción de los formularios es hasta el próximo 3 de noviembre.
Para mayor información o consultas, se puede escribir por WhatsApp al 261 6365269. Esta alianza de la Fundación Grupo América y Academia Amelie busca fomentar espacios para aprender un oficio con salida laboral.
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