Uno de los imputados en la causa judicial por coimas que involucra el juez federal Walter Bento lleva una semana detenido en una comisaría porque en los edificios penitenciarios no hay lugar donde alojarlo. Se trata de Eugenio Nasi, bajo sospecha de la Justicia Federal de haber pagado coimas al magistrado con competencia electoral de Mendoza a cambio de resoluciones favorables.

La defensa técnica de Nasi asegura que en la comisaría Tercera de Ciudad las condiciones de detención, donde Nasi está alojado, dejan muchísimo que desear. Por eso, su abogado, Mauricio Cardelo, insistió con que sea trasladado a un centro de detenidos.

Sin embargo, ya le fue notificado que no hay lugares disponibles en los edificios penitenciarios U32 (tribunales federales) y U6 (en Agua de las Avispas) por lo que deberá seguir en la comisaría ubicada en la calle Rioja, de Ciudad.

Hay suficientes razones, asegura el letrado de Nasi, para que a su cliente le otorguen el beneficio de la excarcelación o el de la prisión domiciliaria que ya está gestionando.

Y enumera: que no hay lugares disponibles para una detención digna, que diversos problemas de salud afectan al imputado Nasi y fundamentalmente a la madre y al padre, a quienes tiene a cargo.

La decisión corre por cuenta del juez federal Eduardo Puigdéngolas, a cargo de la investigación penal que se tramita en el Juzgado Federal 3 a instancias del fiscal general Dante Vega.

Dos de los tres abogados imputados confesaron haber participado de los sobornos que irían destinados al juez Bento y recuperaron su libertad a mediados de esta semana.

Martín Ríos y Matías Aramayo, quienes estaban detenidos desde el miércoles de la semana pasada, llegaron a un pacto con el fiscal y el juez que investigan la megacausa. Declararon, brindaron datos importantes para el expediente y recibieron la excarcelación.

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