El juicio por los abusos sexuales en el Próvolo de Luján volvió a interrumpirse sin fecha de reanudación a la vista.
Te puede interesar: La historia del crimen de 3 niñas, una conspiración y una condena de 170 años
Por esto, la mujer de 25 años que este martes declaró en vivo y en directo, volvió a Neuquén, ciudad de procedencia, hasta que el tribunal decida cuándo seguirá prestando testimonio.
Que en el Próvolo "nos mostraban pornografía" y que en las instalaciones del centro educativo "habría DVD de pornografía por todos lados", dijo, entre otras cosas, la testigo que en su cuerpo lleva tatuada la leyenda "Monja diabólica" en alusión a Kumiko Kosaka, otra religiosa que esta presa por abusos.
Te puede interesar: "El asesino la perseguía con el cuchillo en la mano"
A las 12 de este martes el juicio cayó en un embudo. La testigo debía responder las preguntas de las partes pero Alicia Arlotta, defensora de los acusados Corradi, Corbacho y Gómez, se opuso a que contestara requisitorias acerca de sus representados. Entonces, el parate. Otra vez.
Y el tribunal decidió pasar a cuarto intermedio para dilucidar qué tipo de preguntas podrá contestar la testigo y qué preguntas no deberán formulársele.
Frente a este panorama de incertidumbre, la mujer, que había sido clave para que otro acusado del Próvolo fuera condenado en 2018, volvió a su ciudad a la espera que sea citada nuevamente para continuar con su exposición.
Sin embargo, su regreso no garantiza la continuidad que este tipo de procesos, tan complejo y de largo aliento, necesita. Es que la defensora Arlotta ya avisó que el lunes no podrá asistir en caso de haber audiencia.
Y sin ella el debate tampoco podrá continuar, ya que nadie puede ser juzgado sin abogado defensor en la sala ni siquiera por un momento.
El juicio a los sacerdotes y jardinero por abusos a menores sufre una postergación detrás de otra.
Más allá de las motivaciones, que en todos los casos apuntan a que el proceso sea claro y garante del derecho de defensa, inquieta a las partes los largos plazos que el tribunal dispone para decidir, como ahora, qué tipo de preguntas debe o no responder un testigo clave.


