¿Analizar la historia laboral de una mujer de manera diferente es posible? Debería serlo, reclaman aquellas que lograron romper un pedacito del techo de cristal que tienen encima y hoy ocupan un cargo de magistrada en la Justicia Federal de Mendoza, más bien de Cuyo. Lo hacen por ellas y lo hacen por las que vienen, para allanarles el camino y torcer las estadísticas que hoy las siguen teniendo en el plato más alto de la balanza.
Ser mujer y magistrada, un status que solo unas pocas tienen en la Justicia Federal de Mendoza
De 23 jueces, fiscales y defensores en Cuyo, solo 7 son mujeres. Presión para que la historia laboral de hombres y mujeres se analice diferente
Es que esa balanza que caracteriza a la Justicia, cuando de paridad de género hablamos se inclina visiblemente hacia el lado de los hombres. Aún hoy, cuando los porcentajes en el último año mejoraron notablemente, solo 7 de 23 magistrados federales en la región son mujeres.
El cambio está en proceso. Es cierto. La aparición de los concursos hizo su trabajo y el reglamento para la designación de jueces, fiscales y defensores del Poder Judicial de la Nación prevé, no solo la participación de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia en el proceso, sino también que se incorpore al menos una mujer en la terna que llega a manos de los que tienen la decisión final sobre el nombramiento.
¿Qué falta entonces?
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Un despacho liderado por una mujer, una rareza en los Federales de Cuyo
La presencia de mujeres en los Federales de Mendoza se ve con creces entre el personal administrativo pero a medida que se sube de rango, una oficina liderada por una de ellas todavía pareciera ser una rareza.
Digo "todavía" y digo "pareciera" porque hace 10 años realmente lo era. Si miramos un poco hacia atrás, no solo no había camaristas femeninos en Cuyo, sino que, en general, en toda la región había solo una magistrada.
La aparición de esas líderes fue paulatina y con vicisitudes y hoy, según los datos ofrecidos por la Cámara de Apelaciones de Mendoza para la conformación del Mapa de Género 2023, siete mujeres llegaron a ser magistradas, y de ellas, cuatro son camaristas.
A ese nivel, el más alto de la Justicia Federal en las provincias, la diferencia de género aún es muy amplia. De los 15 camaristas que hay en total en Cuyo, 11 son hombres.
Son más los camaristas varones, son más los magistrados en general y son más también los funcionarios judiciales, esos que acceden a cargos haciendo carrera dentro del Poder Judicial y que rinden para ir avanzando escalón tras escalón. En ese plano, la diferencia es mínima y se dio gracias a los nombramientos del año pasado: de un total de siete, seis fueron para hombres y terminaron inclinando la balanza a su favor.
La lupa puesta en la historia laboral
Susana Pravata, jueza federal de 1ra instancia del Juzgado Federal Nº 4 de Mendoza Tributario y Previsional, está, desde el 1 de enero de 2024, a cargo de la Oficina de Género de Cuyo de la Cámara de Apelaciones de Mendoza, que concentra causas también de San Juan y San Luis.
Junto a Claudia Sierra tuvieron la tarea de reportar datos a la oficina de la Corte para que ésta elaborara el mapa de género de 2023 en la Justicia argentina. Las estadísticas en los Federales mendocinos no escapan de la general: a las mujeres les cuesta acceder a cargos altos y, mucho más, a los de máxima autoridad.
A nivel país, el informe resaltó que del total de ministros, procuradores generales y defensores generales, solo el 29% es mujer; incluso menos que en 2022. Y que la proporción de mujeres también es menor respecto de la de hombres entre jueces, procuradores, fiscales y defensores. En tanto que de los camaristas nacionales o jueces de tribunales colegiados, por ejemplo, solo el 24% es fémina.
¿Qué especie de techo hay en la Justicia argentina que a las mujeres se les dificulta ascender? Pese a quien le pese, hay una realidad difícil de ocultar que las propias magistradas están intentando hacer cada día más visible: "Hay un lapso de tiempo en la vida de una mujer, cuando es mamá y sus hijos son chicos, en el que simplemente no puede, por cuestiones de tiempo y dedicación, seguir el ritmo de un hombre en cuanto al estudio y a las publicaciones de artículos", dice la jueza Pravata a Diario UNO.
Simplemente, por su rol de madre, la mujer deja de dedicarse 100% a la carrera y pierde terreno en lo profesional aunque sea de excelencia.
En la práctica, la diferencia se ve con claridad especialmente a la hora de comparar los antecedentes, los doctorados, las maestrías, las horas de docencia y las publicaciones. Cuando una mujer tiene hijos, no alcanza a tener el mismo nivel de antecedentes que un hombre.
Desde la Oficina de Género hoy están enfocados en visibilizar esta realidad de la Justicia Federal: "Para los cargos a los que se accede por concursos, con evaluación de antecedentes, la historia laboral de las mujeres debería ser examinada de manera diferente a la del hombre", dice Pravata, sabiendo que detrás de esa bandera se encierra una polémica.
"La historia laboral de la mujer es distinta", resalta y se apoya en la estadística que maneja su oficina para afirmarlo: "Las mujeres tienen notas de excelencia en los exámenes pero al pasar a la evaluación de antecedentes, que también suma puntaje, pierden".
¿Y es posible que haya un cambio semejante en el reglamento de los concursos de la Justicia Federal?, se pregunta algo incrédula esta periodista. "El debate está en agenda", contesta Pravata, que sabe que aún resta mucho por batallar.
La perspectiva de género en la Justicia argentina
La Oficina de Género tiene entre sus funciones planificar la aplicación de la perspectiva de género no solo en cuestión de desarrollo de justicia, sino también en lo laboral, en el organigrama y funcionamiento de la Justicia federal de Cuyo.
"Hoy la Justicia federal está atravesada por normativa con perspectiva de género que se debe cumplir", explica Pravata. Hay convenciones internacionales con jerarquía constitucional que están vigentes; y dentro del Poder Judicial se hacen capacitaciones obligatorias en todos los niveles para que se cumpla con ellas.
¿Se controlan los fallos? ¿Se exige cumplir con la perspectiva? "Puntualmente nuestra tarea es de coordinación", confiesa la jueza. Es que en otros países hay protocolos para juzgar con perspectiva de género y un control sobre su cumplimiento; pero en Argentina no hay lineamientos concretos que bajen desde la Corte Suprema para su aplicación en distintas materias como civil, salud, previsional, etcétera, explica Pravata.
"Debemos seguir insistiendo por ello", dice a poco más de dos meses de haber asumido la responsabilidad.
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