La semana pasada, volvieron a moverse los dos expedientes que investigan hace 4 años la desaparición de Gisela Gutiérrez (24), la madre de dos hijos que vivía en la zona de La Favorita, en Ciudad.
Por un lado, la Justicia Federal ordenó que continúe la investigación ya que el expediente había sido archivado a mediados de marzo. Pero en el ámbito local también hubo avances ese mismo jueves.
El fiscal Carlos Torres, quien lidera la causa calificada como averiguación paradero, ordenó una nueva medida. En concreto solicitó que se comparen el ADN de los progenitores de la joven con todos los restos fósiles que se hallan encontrado en la provincia desde el día de su desaparición -19 de julio de 2015- en adelante.
Debido a la complejidad de la medida, tomará varios días hasta obtener un resultado positivo o negativo, según comentaron fuentes judiciales.
Volviendo a la causa de trata de personas, se conocieron los fundamentos por los cuales la Cámara Federal ordenó el desarchivo del expediente. En el fallo se destacan tres puntos.
Por un lado, el Tribunal ordenó profundizar la investigación en relación a Marcos Aguilera y Gastón Velázquez, las exparejas de Gisela Gutiérrez a quien la mujer había denunciado días antes de su desaparición por obligarla a ejercer la prostitución.
Lo mismo con respecto a las escuchas telefónicas realizadas a familiares de la víctima donde aseguran que policías de la Comisaría 59, ubicada en La Favorita, estarían vinculados a la desaparición.
En segundo término, plantearon la posibilidad de que los familiares de la joven ingresen al programa de Protección de Testigos en caso de que sea necesario.
Por último, los magistrados no apartaron del caso al juez federal Walter Bento, tal como solicitó el abogado querellante Fernando Peñaloza.



