Varias denuncias se acumularon en los últimos meses en la Fiscalía de Delitos Económicos sobre un hombre oriundo de Maipú que habría prometido muy buenos negocios con la venta de camionetas. Según las denuncias, sus víctimas le daban dinero de buena fe, pero este nunca hacía entrega del vehículo. Aseguran que es una persona muy "entradora y encantadora" y que nada hacía pensar que sería un habilidoso estafador. Fue imputado por el delito de estafas genéricas en cinco causas aunque creen que se sumarán varias más.

Fernando Damián Llugany está casado y tiene tres hijas. La familia vive en un barrio privado de Maipú. Todos los que conocen a Llugany coinciden con que es un tipo encantador, simpático, muy agradable y hasta confiable.

El lunes, el fiscal de Delitos Económicos Santiago Garay lo imputó por estafas genéricas en cinco hechos, en los que se lo investiga por haberse quedado con importantísimas sumas de dinero que las víctimas le entregaron con toda la confianza para comprar vehículos, pero estos nunca aparecieron. Este delito prevé una pena máxima de 6 años, y no quedó detenido, pero el fiscal le ordenó una fianza de $10.000.000 a cambio.

Creen que en el avance de la investigación se sumarán nuevas causas, ya que, al parecer, el presunto estafador comete estos hechos desde el 2018, si no es que antes también.

Para hacer negocios, la mayoría de sus presuntas víctimas fueron a su casa, donde mostraba su entorno familiar. No ocultaba nada. Nada parecía ser extraño o dar indicios de alguna trama oscura detrás. Si las denuncias son ciertas, habría estafado a tanta gente que creen que alcanzó a robar cerca de un millón de dólares.

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Fernando Damián Llugany fue imputado por estafas genéricas, que prevé una pena máxima de 6 años.

Fernando Damián Llugany fue imputado por estafas genéricas, que prevé una pena máxima de 6 años.

"Conocí a este hombre cuando le compré una camioneta en el 2019. Fui a su casa, siempre estuvo presente la familia, todo muy normal", recordó una de las víctimas, de 59 años. En ese momento, el hombre le contó a Llugany que se había quedado sin trabajo, pero que estaba por cobrar una indemnización.

En diciembre de 2019, Llugany lo contactó para preguntarle si ya había cobrado dicho dinero para hacer negocios. "Según él, tenía la posibilidad de comprar camionetas Toyota. Usaba cosas reales que se pueden comprobar, como la venta de movility services, los vehículos que un concesionario le presta al cliente que dejó su auto para hacer el service y que no tienen más 2 años de antigüedad, y que las empresas venden esas flotas. Era todo muy palpable, muy real, la camioneta que me vendió a mí la había recibido de esa manera", detalló una de sus víctimas.

Cuando se juntaron, Llugany le dijo que tenía la posibilidad de comprar tres camionetas, por lo que le ofrecía que las compraran a medias para luego venderlas y repartir el dinero. La demora era de más de 60 días por todo el papeleo que había que hacer, pero que era "un negocio seguro".

"En diciembre del 2019 le entregué una parte del dinero. Pasó enero y en febrero le hice entrega de otra suma. Todo se firmaba. En total le entregué 60 mil dólares", sumó al relato de la estafa.

Y agregó: "Después empezó la pandemia y le facilitó las cosas porque se paró todo. Aprovechó para decir que no sabía cuándo se iba a destrabar todo. Es un mitómano enfermo que tiene mucha capacidad. Era todo tan real que uno creía".

En octubre del 2020 este hombre comenzó a sospechar y le exigió que le entregara los vehículos o que le devolviera el dinero, pero aseguró que Llugany siempre tenía una excusa.

"Empecé a investigar y conocí a otras personas que habían pasado por lo mismo con este hombre. La última vez que hablé con él fue el 6 de enero de este año cuando le dije que me devolviera la plata o le hacía la denuncia. Me dijo que no me hiciera problema, que me iba a dar todo, pero llegó febrero y no me dio nada, y le hice la denuncia penal", sostuvo.

A pesar de todo esto, el presunto estafador continuó con el mismo modus operandi con nuevas víctimas hasta la semana pasada. Algunos que todavía mantenían contacto, le preguntan sobre los rumores de estas estafas, pero lo negó absolutamente y aseguró que se trata de gente que le tiene bronca, y que "ya se va a saber la verdad".

A algunas víctimas les devolvió el dinero, pero eran a las que les debía sumas menores. Estiman que con lo que le sacaba a otros le devolvía a los que le reclamaban, y de esa manera hacía una cadena.

Otros indicaron que utilizaba a sus hijas discapacitadas como excusa para no poder responder las llamadas. Decía que estaba en un hospital con las nenas o pretextos similares para escapar del reclamo de la gente a la que habría estafado.

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