El Procurador de la Corte, Alejandro Gullé, confirmó que los monjes ya eran investigados por el Arzobispado y tenían una causa que iba a ser elevada a un tribunal eclesiástico.
Ahora la Justicia comenzó a actuar tras la denuncia de una victima de delitos contra la integridad sexual.
Tras la acusación, los sacerdotes Oscar Portillo y Diego Roqué fueron imputados luego de ser denunciados por abusos a un hombre cuando era menor de edad.
El abogado defensor de los religiosos Eduardo de Oro indicó a radio Nihuil que todavía tiene que interiorizarse en la causa y señaló que todavía no hay fecha confirmada para una próxima audiencia.
Sin embargo, el letrado ya pidió a la Justicia que se otorgue la prisión domiciliaria para ambos acusados.



