Le robaron la batería del auto a un vecino. Cuando la víctima les fue a reclamar, uno de ellos lo mató. Esta es la tesis que sostiene los acusadores en el juicio por el crimen en Guaymallén de Jorge Abel Airis (33), ocurrido hace un año y medio. Un juez deberá resolver si condena o absuelve al principal sospechoso.

Jorge Caballero Delgado está sentado en el banquillo de acusados desde hace algunos días. Este jueves tuvo que escuchar cómo lo acusaban por el asesinato ocurrido en Rodeo de la Cruz y las duras penas que esperaban que cumpliera.

En concreto, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello solicitó 13 años y medio de cárcel por los delitos de robo y homicidio simple. El abogado querellante fue un poco más allá: reclamó una pena de 15 años.

En tanto que la defensa de Caballero solicitó en primera instancia la absolución, asegurando que el crimen en Guaymallén de Jorge Abel Airis se cometió en una pelea y no quedó claro quién fue la persona que efectuó la puñalada fatal. Como segunda opción, pidió que sea declarado culpable pero por el delito de homicidio en riña -de 2 a 6 años de cárcel-.

Tras escuchar las exposiciones, el juez Ariel Spektor se tomó un cuarto intermedio y en los próximos días dictará la sentencia al respecto.

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Jorge Abel Airis fue apuñalado y murió.

Jorge Abel Airis fue apuñalado y murió.

Crimen en Guaymallén

En la madrugada del 27 de octubre de 2019, un familiar de Jorge Abel Airis le avisó que le habían sustraído la batería de su auto y señaló como autores a unos vecinos de calle Humahuaca al 7.800, en Rodeo de la Cruz.

Estas personas, según la Fiscalía, eran Ezequiel Quintín Navarro y Caballero, quienes son cuñados entre sí. La discusión entre Airis y los supuestos ladrones pasó a mayores. El hombre de 33 años terminó gravemente golpeado y con un puñalada en el cuello que le quitó la vida a los pocos minutos, pese a ser trasladado en un vehículo particular a un centro asistencial.

Los familiares de la víctima fatal redujeron a los sospechosos hasta la llegada de personal policial. Incluso se hizo un allanamiento en sus domicilios donde encontraron la batería del auto que pertenecía a la víctima fatal, según trascendió.

Los cuñados estuvieron detenidos y acusados del homicidio, pero en la antesala de juicio se determinó que Navarro no había participado de la muerte y realizó una probation sólo por el robo de la batería -quedó en libertad sujeto a ciertas condiciones para evitar ir a juicio-.

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