Casi 10 millones de pesos. Un número que se iba a multiplicar sensiblemente si lograban concretar el contrabando de cigarrillos. Pero las operaciones se vieron frustradas y ahora, 7 años después, están sentados en el banquillo de acusados esperando lo que podría ser una dura condena.

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Este martes comenzó la recta final en una causa que tiene a 10 personas acusadas –ver más abajo-. El juicio continuará en una semana, cuando probablemente se conozca la sentencia del Tribunal Oral Federal.

La pesquisa se inició el 12 de noviembre de 2013, cuando un denunciante anónimo le abrió los ojos a los investigadores. La llamada advertía que un hombre, de profesión maestro mayor de obras, acopiaba estupefacientes para luego trasladarlos hasta Chile.

Con un trabajo de hormiga, los efectivos policiales comenzaron a seguir los pasos de la banda. No sólo los observaban, sino que también pincharon sus teléfonos. Y las escuchas se convirtieron en un arma fundamental de la investigación por contrabando de cigarrillos.

Así fue que el 28 de noviembre siguiente se detectó el primer caso. En Uspallata, un camión que se dirigía a Chile y presentaba ciertas irregularidades fue revisado. En su interior tenía 257 mil atados de cigarrillos, valuados en 3 millones de pesos en ese entonces. Claro, al pasarlos al país trasandino sin pagar impuestos aumentan considerablemente la ganancia de los contrabandistas.

Lejos de quedarse con las manos vacías, según la Fiscalía Federal la banda intentó hacer otro contrabando de cigarrillos el 21 de febrero siguiente. En ese caso también tuvieron mala suerte –como seguramente hayan tenido buena suerte en otras ocasiones- y las autoridades incautaron el cargamento valuado en $3 millones y medio.

Tras el hallazgo se realizó un allanamiento en un galpón ubicado en Rodeo del Medio donde se incautaron más cartones de cigarrillos, totalizando otro millón y medio de pesos más.

Los integrantes de la banda fueron cayendo uno por uno. Desde los choferes pasando por los que acopiaban la mercadería, los propietarios, los que recibían el cargamento en Chile y hasta dos agentes de Aduana que recibían su parte por hacer la vista gorda en alta montaña.

Para la acusación en el juicio, las escuchas telefónicas son claves. “El chofer es despierto y tiene lugar como para 600, compadre”. “Se llevaron 60 lucas asíque yo al camión lo quiero afuera, que no tenga problemas ni el chofer y menos perder la mercadería”. Estas eran algunas de las frases que constan como prueba en el expediente.

Hasta se secuestró una computadora donde existe un archivo de Excel bajo el nombre “Cigarrillos Chile” y varias notas periodísticas sobre contrabandos frustrados.

Con todos estos elementos, la fiscal María Gloria André solicitó condenas que van de los 2 a los 6 años de cárcel para los procesados. El próximo martes se conocerá la sentencia.

Los apuntados en el juicio y la pena que pidió la Fiscalía:

  • - Rubén Riveros (60), comerciante. 4 años y 6 meses.
  • - Marcelo Escudero (43), chofer. 2 años y 3 meses en suspenso.
  • - Carlos Ávila, chofer. 2 años y 2 meses en suspenso.
  • - Leandro Aballay (38), chofer. 4 años.
  • - Rosa Fernández (54), receptora en Chile. 2 años en suspenso.
  • - Sergio Riquelme (42), mecánico chileno. 4 años y 4 meses.
  • - Juan Iñiguez (62), maestro mayor de obra. 6 años.
  • - Roberto Tito Flores (66), aduanero. 6 años y 2 meses.
  • - Gonzalo Chalo Ramírez (47), aduanero. 6 años y 4 meses.
  • - Jorge Vargas (59), comerciante y dueño del galpón. Absolución por prescripción.