Diario Uno > Judiciales > Gil Pereg

El nuevo maullido de Gil Pereg y "su peor actuación": así está hoy, a un año del doble crimen

El israelí Nicolás Gil Pereg entró maullando a la sala de audiencias del Poder Judicial de Mendoza. Sucio, barbudo, y una remera amarronada. 

Sus abogados habían pedido el traslado de su defendido a una penitenciaría de Buenos Aires por cuestiones de salud mental pero el juez de Ejecución penal Sebastián Sarmiento no dio lugar a la pretensión.

Te puede interesar: ANSES: cómo y cuándo se podrá tener la tarjeta alimentaria de $4.000 o $6.000 en Mendoza

Gil Pereg, acusado de matar a su madre Lily Pereg y a su tía Pyrhia Saroussy y enterrarlas en el patio de su casa, continúa deslineado, con olor a mugre e insistiendo con que es un gato.

Lo único que se lo oyó antes, durante y después de la audiencia fueron sus "miau, miau".

 Embed      

Si bien sus abogados pretendían que Gil Pereg fuera trasladado al pabellón
psiquiátrico de Ezeiza, el juez entendió que las pruebas forenses sobre 
su capacidad para comprender el delito del que se lo acusa son irrefutables.

Así, solo resta esperar que llegue el juicio por jurados que determinará si es inocente o culpable de dos crueles asesinatos. 

"Un capítulo de Tomy y Daly"

El Jefe de Fiscales de Homicidios, Fernando Guzzo, comparó los maullidos de Gil Pereg con "un capítulo de Tomy y Daly", en referencia a la serie de dibujos animados que ven Los Simpsons donde se parodia con violencia a Tom y Jerry.

Por los cuidados que demanda, debe ser “el detenido más caro de la historia penitenciaria provincial", dijo Guzzo justificando que está bien controlado en Mendoza.

El brutal doble crimen por el que se acusa a Gil Pereg

Lily Pereg (madre) y Pyrhia Saroussy (la tía)  llegaron a Mendoza el 11 de enero de 2019 para visitar a Nicolás Gil Pereg -así se hacía llamar-, quien se radicó en la provincia hace diez años aproximadamente. Al día siguiente se reunieron con el hombre y los tres fueron juntos hasta el lugar donde vivía en condiciones de poca higiene: un predio ubicado en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén. Desde ese momento, no fueron vistas nunca más.

Gil Pereg fue sospechoso por su extraño modo de vida -vivía como un marginal pero tenía 3 millones de pesos en su domicilio-, aunque nunca se pudo encontrar pruebas para vincularlo. La Justicia investigó el caso como una averiguación de paradero hasta el 25 de enero cuando un cotejo con una mancha hallada en su domicilio determinó que era sangre de las víctimas. Esa misma jornada fue detenido y al día siguiente se encontraron los cuerpos.

Lily Pereg, quien era docente de microbiología en Australia, fue ultimada de tres disparos. En tanto que la madre del acusado fue estrangulada. Ambas fueron empaladas con un hierro de construcción cuando ya estaban sin vida.

Te puede interesar...