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Las nuevas y últimas pruebas en la causa contra Gil Pereg

Una batería de pruebas. La última, probablemente, antes de que se defina si va a juicio o no el israelí Gil Pereg (38), acusado de matar a su madre Pyrhia Saroussy (63) y su tía Lily Pereg (54) en Guaymallén en enero pasado.

Los abogados defensores del acusado debieron acudir a jueces de segunda instancia para poder incorporar las nuevas pruebas que solicitaban al expediente.

Tanto la fiscal de Homicidios Claudia Ríos como en el juez Sebastián Sarmiento habían considerado que eran impertinentes para la investigación, pero los magistrados Luis Correa Llano, Rafael Escot y Eduardo Martearena entendieron que no había que violar el derecho a defensa.

Tras la audiencia de este martes, que nuevamente incluyó maullidos por parte de Gil Pereg, se deberán tomar declaración a 6 psiquiatras y 2 psicólogos del Cuerpo Médico Forense, un psicólogo del Servicio Penitenciario y 6 personas que conocían al acusado antes del hecho de sangre.

Esto responde a la estrategia defensiva de tratar de demostrar que el israelí es ininmputable o al menos no puede estar alojado en el penal si no que debe quedar en un Hospital Neurospiquiátrico.

Fuentes judiciales adelantaron que, de no mediar sorpresas, tras la realización de estas pruebas la Fiscalía solicitará la elevación a juicio oral y público de la causa.

En caso de que Gil Pereg deba sentarse en el banquillo de acusados, será un jurado popular quien defina si es culpable o no por el doble crimen que puso a Mendoza en la portada de medios internacionales.

El hecho

Saroussy y Pereg llegaron a Mendoza el 11 de enero pasado para visitar al hijo de Saroussy, Nicolás Gil Pereg -así se hacía llamar-, quien vive en la provincia desde hace diez años aproximadamente. Al día siguiente se reunieron con el hombre y los tres fueron juntos hasta el lugar donde vivía en condiciones de poca higiene: un predio ubicado en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén. Desde ese momento, no fueron vistas nunca más.

Gil Pereg fue sospechoso por su extraño modo de vida -vivía como un marginal pero tenía 3 millones de pesos en su domicilio-, aunque nunca se pudo encontrar pruebas para vincularlo. La Justicia investigó el caso como una averiguación de paradero hasta el 25 de enero cuando un cotejo con una mancha hallada en su domicilio determinó que era sangre de las víctimas. Esa misma jornada fue detenido y al día siguiente se encontraron los cuerpos.

Lily Pereg, quien era docente de microbiología en Australia, fue ultimada de tres disparos. En tanto que la madre del acusado fue estrangulada. Ambas fueron empaladas con un hierro de construcción cuando ya estaban sin vida.

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