Sin decir palabra al puñado de periodistas que los esperaban en el aeropuerto Jorge Newbery, los rugbiers franceses imputados por abuso sexual agravado se instalaron temporalmente en Buenos Aires este martes por la tarde con el padrinazgo de Rodrigo Roncero, ex jugador de Los Pumas.
Los rugbiers franceses se instalaron en Buenos Aires gracias a un ex jugador de Los Pumas
Rodrigo Roncero conoce a los rugbiers franceses desde que eran niños mientras él jugaba con el padre de Hugo Auradou. El ex Puma ya les había alquilado la propiedad donde estuvieron con domiciliaria
Oscar Jégou y Hugo Auradou habían despegado de Mendoza a bordo del vuelo 1413 de Aerolíneas Argentinas, dejando atrás casi 50 días de un proceso judicial que comenzó el domingo 7 de julio por la noche cuando una mendocina de 39 años los denunció por violación y golpes, caso que podría terminar en las próximas horas con el sobreseimiento judicial.
Roncero, de 47 años, médico de profesión y pilar de la Selección Argentina Los Pumas entre 1998 y 2012, los mandó a buscar a la aeroestación porteña. Un colaborador suyo los subió a una camioneta y -tras cargar los equipajes- tomó una ruta desconocida para los periodistas.
Los rugbiers franceses y la relación con el ex Puma
No es la primera vez que el ex Puma colabora con los rugbiers franceses: su gestión directísima permitió que Jégou y Auradou se alojaran en un departamento interno de calle Martínez de Rozas 39 de la Quinta Sección.
Allí vivieron con prisión domiciliaria y tobilleras entre el 17 de julio y el 12 de agosto, cuando la Fiscalía les concedió la libertad sin autorización para salir del país porque siguen bajo proceso.
La relación entre los rugbiers franceses y Rodrigo Roncero comenzó a gestarse cuando los imputados eran niños de 3 años y el deportista transitaba el último tramo de su carrera profesional. Es que Roncero, por entonces jugador del club Stade Français Paris -donde se retiró- era compañero de David Auradou, padre de Hugo.
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La prensa francesa sigue al minuto el caso de los rugbiers
La mudanza de los rugbiers franceses a Buenos Aires, donde esperan que la Fiscalía de Mendoza les dicte el sobreseimiento en la causa por abuso sexual agravado, también fue noticia en Francia.
Al caer la noche europea, la versión digital del diario Le Parisien dio cuenta, a través del corresponsal en Buenos Aires, Thomas Broggini, que Jégou y Auradou habían dejado Mendoza en busca de tranquilidad.
Que querían permanecer en Mendoza a la espera de la resolución judicial del fiscal Darío Nora, tal como había declarado el abogado defensor Pablo Hnatow. Pero que decidieron irse porque el proceso estaba llevando mucho más tiempo de lo esperado.
La estrategia pública de los rugbiers franceses: callar y dejar hacer a los abogados
Que los franceses se hayan ido de Mendoza intempestivamente para instalarse en Buenos Aires tiene un motivo de fondo: ganar tiempo para volver a su país lo antes posible y en vuelo directo desde Ezeiza.
Y una razón adicional vinculada a la exposición pública: evitar ser abordados por periodistas mendocinos luego de ser sobreseídos, en caso de que la Fiscalía vaya en esa dirección.
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Más allá de las limitaciones que impone el lenguaje, los rugbiers franceses son buenos clientes de sus abogados: silenzio stampa cada vez que estuvieron frente a la prensa.
Ni un gesto, ni una palabra. Nada. Ni cuando los trajeron detenidos al Polo Judicial y mucho menos cuando los liberaron en la Quinta Sección.
Sabían que tenían las de ganar y que callar en público -sí declararon en la causa- era un pilar fundamental de la estrategia defensiva.
Esperar es clave mientras sus abogados trabajan en el expediente, donde la suerte procesal se define a cara o cruz. Dicho de otro modo: París o la cárcel de Campo Cacheuta.



