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La embaucadora acumula 40 denuncias y ya fue detenida

Norali Hornz ya estaba en el orden del día y era inminente su detención. Ya acumula 40 denuncias. La situación de la empleada judicial que engañó a sus compañeros de trabajo para pedir préstamos a sus nombres, es sumamente complicada

"Está a la orden del día y es inminente su detención", dijo una fuente judicial en la mañana de este jueves, refiriéndose a la situación de Norali Hornz, la mujer embaucadora, de 34 años y empelada judicial, que engañó a la mayoría de sus compañeros de trabajo, sacando préstamos bajo sus nombres.

El expediente ya en el despacho del jefe de fiscales de la Tercera Circunscripción, Oscar Sívori, que avanzará con la investigación ya que en la Fiscalía de Rivadavia debieron inhibirse debido a que la denunciada y muchos de los denunciantes trabajaban en esa dependencia.

La causa es curiosa, extraña y seguramente tiene aún ocultos detalles que seguramente pueden darle cierta lógica a los delitos que cometió la mujer, pero también al hecho de que haya devuelto, aún hoy, mucho de los préstamos que logró sacar a nombre de sus compañeros, fraguando documentación. La mujer ya acumula 40 denuncias.

Hacia el mediodía trascendió que ya había sido detenida, bajo los cargos de “estafa reiterada y falsificación de instrumentos públicos y privados”.

Norali Gisel Hornz ingresó a la Justicia como auxiliar en 2010, cuando se comenzó a aplicar la reforma del Código Procesal Penal en la Tercera Circunscripción Judicial y se abrieron las Unidades Fiscales.

Participó del primer concurso para cubrir una importante cantidad de vacantes y, con una calificación de 87,515, consiguió ingresar holgadamente. Incluso su calificación fue la 15ª mejor, entre muchas.

La mujer usaba una estrategia simple. Con la excusa de tener que hacer encuestas "para una tesis, un curso o un post grado, porque no decía siempre lo mismo", Hornz pedía a sus compañeros, supuestos encuestados, que le pasaran copia de las dos caras de sus DNI, para certificar la identidad del encuestado.

Después la mujer falsificaba los bonos de sueldo y tramitaba y cobraba los préstamos obtenidos.

Sacó préstamos de entre $80.000 y $800.000 y, lo más curioso, es que fue devolviéndolos. Incluso en algunos casos, a una misma víctima, sacó a su nombre hasta 4 préstamos en forma escalonada, mientras iba devolviéndolos.

Todavía es un misterio cuál era el fin que perseguía y para qué usaba el dinero.

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